Salvar las áreas protegidas y la biodiversidad en la Amazonía, urge un nuevo modelo de producción que pare la deforestación

Por: Juan Carlos Alarcón Reyes*

La Amazonía es una de las regiones más importantes para la conservación de nuestra naturaleza, sin embargo, se está acercando al denominado ‘punto de no retorno’, en el que el bosque tropical pasaría a convertirse en una sábana. Desde 1985 a 2022, la Amazonía ha perdido casi 800 mil kilómetros cuadrados de bosque, lo que equivale a dos veces la superficie de Paraguay.

La Amazonía albergaba una superficie boscosa de aproximadamente 7 millones de km2, lo que equivale al 82% de su área total (RAISG: 2022). Hay 649 áreas protegidas y más de 511 pueblos indígenas -algunos aún no contactados.

Desde la perspectiva de la conservación de los bosques, para el 2022, los Territorios Indígenas albergaban el 34% de su cobertura total, mientras las Áreas Protegidas preservaban el 28% (FAO: 2022). Considerando de forma conjunta ambas figuras de gestión, y teniendo en cuenta la superposición de 6%, los Territorios Indígenas y Áreas Protegidas ofrecían condiciones especiales de protección al 56% de los ecosistemas boscosos de la región.

En los últimos años, las presiones y amenazas para la Amazonía han aumentado a un ritmo alarmante. Los megaproyectos viales e hidroeléctricos, el impulso de industrias extractivas, la expansión de áreas agropecuarias y el desarrollo de actividades ilegales han sido parte de los detonantes.

Sin embargo, varias investigaciones muestran que el 58% de las áreas conservadas, es decir, que no han experimentado procesos de intervención marcados, se encuentran en las tierras de los pueblos indígenas y en áreas naturales protegidas, con una superficie superior a los 3,3 millones de kilómetros cuadrados. La mayor transformación o pérdida boscosa (93%) tuvo lugar fuera de este tipo de figuras.

En general, la situación es muy seria y urgente. La Amazonía se acerca a dos puntos críticos inducidos por la deforestación:

  • El primero, es la temida conversión de bosques húmedos en zonas secas (sabanas), debido a la reducción de ciclos húmedos en toda la Amazonía.
  • El segundo y más reciente punto crítico, es la conversión de la Amazonía como un sumidero de carbono, que amortigua el cambio climático global, en una fuente de carbono.

Por otra parte, la Amazonía es una de las áreas más ricas en biodiversidad del planeta. En la selva amazónica se encuentran más de 60.000 especies de plantas (lo que significa el 25 % del total mundial), 1.300 especies de aves, 2.700 especies de peces, 36 especies de megafauna acuática, 1560 mariposas diurnas, 2406 peces, 427 anfibios y 371 reptiles (WWF:2022). Estas especies juegan un papel importante en el equilibrio del planeta.

El 20% de la descarga de toda el agua dulce del planeta al mar, proviene de los ríos, lagunas, lagos y toda fuente de agua dulce no congelada de la cuenca amazónica (WWF:2022). Por lo que, ante una crisis inminente del recurso hídrico, la Amazonía puede jugar un rol importante en el equilibrio global de este recurso cada vez más escaso.

De igual manera, los bosques amazónicos, en términos de conservación de la biodiversidad, prestan un servicio importante de conservación tanto de especies como de recursos genéticos de animales, plantas y microorganismos.

Sin embargo, tanto los territorios indígenas y las áreas protegidas en la actualidad están amenazadas por la actividad extractiva, por ejemplo, en nuestro país se pretende aprobar 19 contratos mineros en el Senado. Estas actividades están destruyendo los ecosistemas, biodiversidad, contaminando los ríos y amenazando de muerte a todos los seres vivos y no vivos, incluido los pueblos que habitan en la Amazonía.

La mayor amenaza para las áreas protegidas, territorios indígenas y biodiversidad es la deforestación para la ampliación de la frontera agropecuaria. Entonces, para revertir tal situación es urgente apostar e implementar un modelo de producción agropecuario que no deforeste más, fortaleciendo las formas de producción milenaria de los pueblos indígenas que habitan en esta región.

*Juan Carlos Alarcón Reyes es Secretario Técnico de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático