Pronunciamiento: Crisis climática y crisis sanitaria, respuestas más contundentes

La pandemia del coronavirus ha paralizado la economía global, con un pronóstico de recesión que tendrá impactos incalculables, como nunca antes desde la segunda guerra mundial. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) prevé la destrucción de 230 millones de empleos, lo que continuará como uno de las mayores consecuencias.

Empero, esta pandemia ha sido suficientemente anunciada como también la fuerte relación que tiene con el deterioro de los ecosistemas, cambios que la humanidad ha provocado en la naturaleza, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera extensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre. La aparición de una enfermedad infecciosa, como la presente COVID-19, venía anunciándose en informes de agencias de Naciones Unidas y otros que advertían que el aumento de la población de ganado doméstico y la degradación de bosques y hábitats naturales de animales silvestres producto del avance la frontera agrícola tienen como consecuencia la transmisión de hasta el 75% de nuevas enfermedades infecciosas hacia los humanos. Desde hace varias décadas también hemos escuchado advertencias de cómo el cambio climático –hoy ya Crisis Climática- es una amenaza que puede traer consecuencias desastrosas para la vida como la conocemos actualmente. Sin embargo, las acciones y compromisos han brillado por su ausencia y en el mejor de los casos, por su completa insuficiencia.

Lamentablemente, hoy a la humanidad le toca comprender estas relaciones de una manera muy dura. La COVID-19 no es la primera pandemia producida por una enfermedad originada en animales silvestres y si no cambiamos nuestro comportamiento, tampoco será la peor. El bienestar humano, pues, no sólo depende del ámbito económico, sino también y principalmente, como lo demuestra la presente crisis sanitaria, de las dimensiones de salud, educación, cultura, y ambiente. Pese a esto, en las políticas de los Estados vemos reflejado el hecho de que casi siempre se ha priorizado lo económico. Una interpretación razonable de la presente situación de pandemia es que la salud humana en última instancias depende de la salud de los ecosistemas y las capacidades internas de cuidado y sistema de salud, ya que sin estos no hay posibilidad para la vida.

El escenario de la pandemia actual nos ayuda a interpretar otro gran desafío actual que enfrentamos y que tendrá consecuencias aún más estructurales: pues la Crisis Climática causará aún mayores impactos sobre los sistemas de vida esenciales para las sociedades humanas si no se actúa ahora para reducir el daño que, según proyecciones y modelos científicos, ocurrirá en los siguientes años.

Según el Acuerdo de París, en los próximos diez años se deberán tomar todas las medidas requeridas para poner al mundo en una senda en que garantice reducir en un 50% las emisiones de Gases de Efecto Invernadero ya que, de lo contrario, los impactos serían de tal magnitud que la actual pandemia, a pesar de su gravedad, podría ser recordada como un mal menor.

Hoy, esta pandemia también ha desnudado las grades desigualdades de las sociedades en el mundo y nos ha mostrado que para enfrentar los desafíos planteados por la Crisis Climática y evitar colapso civilizatorio, necesitaremos también resolver las grandes desigualdades y equivocadas priorizaciones que el imperante modelo económico extractivista y de acumulación de riqueza en pocas manos hace cotidianamente.

La Crisis Climática demanda de Estados capaces de poner como prioridad el bien común de las mayorías, colocando límites a la concentración de riquezas de los sectores más poderosos y garantizando la canalización de recursos a los sectores estratégicos para permitirnos superar los grandes desafíos civilizatorios que tenemos en frente.

Para esto, es imprescindible poner en práctica una nueva Economía del Cuidado, dónde se coloque en el centro la idea del cuidado y respeto de la vida, la reciprocidad y la complementariedad. En otras palabras en necesario reconocer que el ser humano y sus sociedades viven es estrecha relación con sus entornos ambientales y depende profundamente del bienestar y equilibrio de los mismos, en un ciclo de interdependencia elemental de la especie humana y la naturaleza, Madre Tierra y sus tantos otros nombres. 

Esta Crisis debe ser percibida como una oportunidad de cambio, de repensar o retomar acciones individuales y colectivas para afrontar y evitar futuras crisis.

Por ello,  desde la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático exigimos:

  1. La inmediata abrogación y modificación de las normas, leyes 1171, 740, 741, 337, 502, 739, 951 y 1098, y decretos supremos 3874 y 3973; que continúan promoviendo la ampliación de la frontera agropecuaria y la quema de áreas boscosas, con incalculables daños y pérdidas, como la propia Pandemia lo demuestra.
  2. Rechazamos la aprobación e ingreso de nuevas semillas transgénicas y la continua promoción de un sistema agroindustrial y ganadero dedicado a la exportación, en beneficio de pocas manos y sin consideración de su insostenibilidad y los enormes impactos causados.
  3. Demandamos la revisión del actual e insostenible modelo de producción agro-empresarial intensivo en el uso de agro-tóxicos, semillas transgénicas, maquinaria pesada y exigimos la formulación de un nueva política agrícola nacional basada en  sistemas de producción agroecológicos diversos, de base campesina-indígena con el respaldo de recursos del Estado en sus diferentes niveles.
  4. Exigimos que el Gobierno garantice el pleno ejercicio de los derechos humanos individuales y colectivos, y la libertad de expresión; y en su caso el debido proceso de acuerdo a las normas y procedimientos establecidos, respetando el principio de presunción de inocencia.

Es de suma importancia que las respuestas del Estado para responder al momento de Crisis Sanitaria y Económica que enfrenta el país no ahonden y profundicen las causas y orígenes de la crisis sanitaria en primera instancia.

Las lecciones y sacrificios soportados por la población nacional durante esta crisis habrán servido de algo, solamente si conseguimos entender la relación existente entre nuestros modelos productivos y económicos con la crisis sanitaria provocada por un Virus, que utilizando el actual modelo agroindustrial de puente, se convirtió en una pandemia sin precedentes y que además constituye un elemento central en la aún mayor Crisis Climática en desarrollo.

El cuestionamiento y reformulación de la política agrícola nacional es por tanto un tema estratégico de debemos enfrentar con seriedad y urgencia.

30 de abril de 2020

Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático

 

Plataforma Agrobolsas Surtidas

 

 

Se adhieren además:

Observatorio Latinoamericano para la Acción Climática (OLAC)

Asociación Agroecología y Fe

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