Pueblos indígenas originarias campesinas frente al coronavirus

Por: Juan Carlos Alarcón Reyes

Miembro de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático

PBFCC/24 de marzo de 2020

En medio de la emergencia global de salud pública del coronavirus (covid-19), que se ha declarado por la Organización Mundial de Salud (OMS) como pandemia. Es razonable preguntarse por qué los orígenes de la pandemia son importantes. La comprensión detallada de cómo un virus animal saltó los límites de las especies para infectar a los humanos de manera productiva ayudará a prevenir futuros eventos.

Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) – Italia, concluye que existe un vínculo muy estrecho entre la propagación de las pandemias y el tamaño de la pérdida de la naturaleza, una problemática que se acentúa año a año.  Destaca varios de los efectos más devastadores producto de la mano del hombre y cómo éstos inciden en algunas enfermedades que tienen un fuerte impacto no solo en la salud de las personas, sino también en la economía y las relaciones sociales. Menciona que las zoonosis o enfermedades que son transmitidas por animales a los humanos, como sucedió con el  covid-19, están directamente relacionadas con el comportamiento incorrecto de las personas, incluido el comercio ilegal de especies silvestres controladas y, en general, el impacto del hombre que ha generado la destrucción de ecosistemas naturales. El estudio destaca los vínculos ocultos entre las acciones humanas y ciertas enfermedades y subraya que la salud humana puede protegerse precisamente defendiendo la naturaleza.

Por tanto, el coronavirus es parte de las llamadas enfermedades emergentes, como el ébola, el sida, sars, gripe aviar o porcina y, en su mayoría, se han generado como consecuencia del comportamiento erróneo del hombre, por la práctica desmedido del desarrollismo y crecimiento económica en base a la extracción de los recursos naturales.

Sin embargo, los pueblos indígenas originarias campesinas en todo el mundo son los guardianes de los ecosistemas y de la naturaleza; empero es posible que sean las más afectadas por la situación de de extrema vulnerabilidad. Informes de las Naciones Unidas (ONU) menciona que en las comunidades indígenas la prevalencia de enfermedades como la hepatitis B, la tuberculosis, la malaria o el dengue es alta. ¿Cómo afrontarán el covid-19? Además, de las altas tasas de anemia que afectan a su sistema inmunológico y los dejan sumamente expuestos a las enfermedades.

Hoy las acciones que se han tomado frente a una pandemia mundial, son políticas nacionales basados en el individualismo encarnado en el “sálvese quien pueda” sumados a medidas políticas electoralistas; dónde nuevamente las políticas son igualitarias y hegemónicas sin considerar las desigualdades en las condiciones de la sociedad. No existe ninguna diferencia y claridad para la comunidades indígenas que como se dijo antes son las poblaciones más vulnerables y con sistemas de salud débiles o en algunos casos sin posibilidad de acceso.

Por ello, en el marco del Artículo 4 de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, adoptada en septiembre del 2007. Donde menciona que “Los pueblos indígenas, en ejercicio de su derecho a la libre determinación, tienen derecho a la autonomía o al autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas”; basados en ello deberán asumir el control de las salidas y entradas en sus territorios y resoluciones internas del cuidado; además de exigir a las instancias gubernamentales las condiciones necesarias en los centros de salud más cercanas.

Pero hoy este sector que históricamente ha sido maltratado, invisibilizado y excluido, no sólo en su rol de preservar los ecosistemas, en mantener la cultura, gestionar los territorios sino en su aporte con los productos para la seguridad alimentaria y su papel en la lucha contra la crisis climática. Hoy se convierte en la pieza fundamental para garantizar la soberanía y seguridad alimentaria, a través de la producción segura de alimentos biodiversos, sobre todo de verduras, frutas, tubérculos y cereales, que son alimentos necesarios para afrontar la crisis climática y la actual pandemia. Por ello, la ciudadanía tendrá que valorar, reconocer y recuperar una alimentación más saludable y responsable con el medio ambiente y así prevenir futuras epidemias y pandemias.

Comparte este contenido: