Incluir a la “canasta familiar” productos de la pequeña Agricultura Familiar

Por: Juan Carlos Alarcón Reyes*

24 de marzo de 2020

En medio de una pandemia por el denominado coronavirus (covid-19), conscientes de la precariedad del sistema de salud nacional y posiblemente sin conocer la realidad amplia y diferente del país se ha venido tomando diferentes medidas, sobre todo relacionadas a evitar el contagio, para ello se ha dictado la cuarentena y posteriormente emergencia sanitaria, que pretende que las personas en la medida de lo posible puedan quedarse en sus casas, para precautelar la salud de sus familias. Sin embargo, dicha medida está siendo dificultoso en su aplicación y adopción, debido a que la mayor parte de nuestra economía es informal y muchas familias viven el día a día, pues al parecer ha puesto a muchas familias en la dicotomía de “quedarse en casa y pasar hambre o salir para buscar al menos algo de comer con la posibilidad de contraer el virus”.

Frente a esta situación el artículo 11 del Decreto Supremo 4200 parece que de alguna forma puede paliar dicha situación; en ello se establece que «se otorga una canasta familiar a los hogares bolivianos con menores ingresos a ser distribuida en todo el territorio boliviano, de acuerdo a reglamentación que será emitida por el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural y el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas». Se ha mencionado también que se beneficiará a 1.600.000 hogares, y el Ministerio de Economía ha señalado que dicha canasta tendría un valor de 400 a 500 bolivianos, si fuera así estamos hablando de más de 650 millones que se van ha distribuir en productos.

Los productos

Sin embargo, no está aún definido qué productos serán parte de dicha canasta; pero es más seguro que serán productos provenientes de la agroindustria (aceite, azúcar, fideos y otros) que es el sector que genera tremendos impactos socioambientales y daños irreparables para la salud de los humanos y no humanos, a partir de la ampliación de la frontera agrícola, deforestación, uso de agroquímicos y más… De acuerdo al Censo Nacional Agropecuario de 2013, en Bolivia existen 871.921 Unidades Productivas Agropecuarias (UPA), de las cuales el 95 % correspondería a la agricultura familiar campesina, mientras que el 5 % tiene un carácter empresarial – agroindustria. Pese a esta importancia poblacional los agricultores familiares campesinos e indígenas cultivan solo el 40 % de la tierra; en contraste la agricultura empresarial ocupa el 60 % de la tierra cultivada. También hay una desproporción en los volúmenes y valor de la producción.

La relevancia económica de la agroindustria ha hecho que las políticas públicas estén orientadas cada vez más a este sector, el cual, a su vez, se  atribuye la responsabilidad por la seguridad alimentaria en Bolivia, aunque aquello es relativo, si incorporamos las variables de calidad, inocuidad y valor nutricional, que están en productos provenientes de la agricultura familiar, como son las verduras, frutas y cereales: que en estos días según expertos en salud deberían ser los consumidos para fortalecer el sistema inmunológico de las personas y así también enfrentar al virus.

Agricultura familiar

Por otra parte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declaró a 2014 como el Año Internacional de la Agricultura Familiar, ello ha sido importante para  destacar la importancia de la agricultura a pequeña escala en el mundo. Pero un año no ha sido suficiente, por esta razón las Naciones Unidas ha declarado el decenio Agricultura Familiar (AIAF+10) para fortalecer: acceso a mercados locales y regionales, acceso al crédito, a tecnologías apropiadas, a recursos naturales en el contexto del cambio climático, fortalecimiento organizacional y potenciar el rol de mujeres y jóvenes.

En este contexto, al menos el 50% de los productos de la canasta familiar solidaria debería ser productos provenientes de la agricultura familiar campesina indígena, con productos locales o regionales, que no requieran otros gastos en transporte y logística. Con ello también se evitaría el posible contagio del virus por los traslados y movilización de personas que va requerir para las entregas. Como, se ha mencionado que las coordinaciones se van realizar con los Municipios allí tranquilamente los interlocutores para el acopio y entregas pueden ser las Asociaciones de Productores y las mismas organizaciones de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas originarias. Inyectando más de 300 millones de bolivianos en este sector -que son los más vulnerables- también se estaría generando un apoyo económico, además de los productos.

En síntesis, en estos tiempos de crisis por la pandemia, en vez de seguir apostando por un modelo agroindustrial, el cual genera tremendos impactos socioambientales y daños irreparables para la salud de los humanos y no humanos, a través de distintas pandemias. Apostar por la pequeña agricultura familiar campesina indígena y originaria, que es una alternativa, y una necesidad para afrontar la crisis civilizadora actual, la cual una vez más se deja ver con la aparición del coronavirus.

*Miembro de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático
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