Mujeres indígenas: “Nadie va a hablar por nosotras”

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Mujeres indígenas de toda Bolivia se reunieron para definir una agenda conjunta a desarrollar durante 2015. Ellas debatieron sobre actividades y acciones en los planos nacional e internacional. Sobre el contexto boliviano, analizaron las propuestas de ley de Consulta, Minería, Hidrocarburos y Tierras. Asimismo, evaluaron las políticas gubernamentales sobre Seguridad-Soberanía Alimentaria y Justicia Indígena Originaria Campesina. En todos estos aspectos, evidenciaron que el Órgano Ejecutivo se niega a incluir las propuestas de las organizaciones sociales del país. Peor aún: en ningún momento intenta averiguar sus pensamientos sobre los temas que les incumben. En este sentido, las mujeres de Tierras Altas y Tierras Bajas rechazaron la manera en que el Gobierno nacional participa en la elaboración de declaraciones internacionales referidas a los derechos de los Pueblos Indígenas, sin preguntar en ningún momento a las organizaciones correspondientes qué desean o creen conveniente incluir en estos textos.

Desde que el Movimiento Al Socialismo (MAS) llegó al poder, en 2006, usurpó la representación de las organizaciones indígenas, porque el presidente Evo Morales asegura que su gobierno pertenece a los pueblos indígenas, entonces no es necesario consultarles. Esta forma de “nacionalización” de la voz de las y los originarios repercute en cada uno de los actos del oficialismo, ya sea dentro o fuera de Bolivia. Sobran ejemplos de ello. Reunidas el 12 y 13 de marzo en Cochabamba, las mujeres se centraron en el caso de la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), a firmarse en este año.

“Revisamos, analizamos y vimos con mucha preocupación el tratamiento del proyecto de Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Dicho documento de negociación de la 15ª reunión de la OEA contiene aspectos que ponen en riesgo nuestras vidas y nuestros derechos, plasmados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, indicaron en la resolución a la que suscriben la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI), el Consejo de Mama T’allas del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) y la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB).

Indicaron que en el proyecto de Declaración de la OEA “limita nuestras decisiones en ámbitos como el político, el control territorial, la gestión de recursos naturales, y estrategias económico-productivas, entre otras”. Ellas creen que los estados de la OEA quieren disminuir los derechos de los Pueblos Indígenas para dar rienda suelta a sus planes de desarrollo capitalista en América latina, de la mano de transnacionales mineras, hidrocarburíferas, forestales, ganaderas y agroindustriales, entre otras.

Otro punto que observaron refiere al derecho que tienen los pueblos indígenas a la propiedad de tierras, territorios y recursos naturales. El texto de la OEA “propone que los títulos (comunitarios) podrán ser modificados de común acuerdo entre los Estados y los Pueblos Indígenas respectivos, poniendo en entredicho las condiciones de ‘imprescriptible, indivisible e inembargable’ que tienen los territorios”, evidenciaron las mujeres.

Por último, ellas resaltaron que el proyecto de Declaración implica “el riesgo de una militarización de los territorios indígenas, a razón del ‘interés público pertinente’, poniendo en riesgo nuestra libre determinación”, dijeron en el encuentro que reunió a 50 mujeres de todo el país.

Por estos motivos, instruyeron a todas las organizaciones indígenas de Bolivia a participar de la elaboración de este documento, cuya aprobación así como está perjudicaría a la vida de las comunidades y ayllus. Instaron “a las mujeres indígenas de Bolivia y del continente a mantenerse movilizadas para defender los derechos conquistados, que costaron marchas, años de discusión y negociación, muerte de líderes y liderezas indígenas; derechos que en gran parte están en el Convenio 169 y en la Declaración de los Derechos de las Naciones Unidas para los Pueblos Indígenas”.

Voces de ellas

“En este encuentro fortalecemos la alianza a nivel nacional de las mujeres indígenas. Para nosotras, es importante consolidar una agenda a nivel nacional e internacional. Establecimos los puntos estratégicos con los que vamos a trabajar en este año. Ahora estamos haciendo seguimiento a proyectos de documentos internacionales, de la OEA, de la CEDAW (Convención para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer de las Naciones Unidas), de Beijing+20. Estamos viendo cómo están plasmados los derechos de las mujeres en estos textos”, comentó Judyth Rivero, presidenta de la CNAMIB.

“A nivel nacional, vamos a continuar con el debate en torno a la propuesta de ley marco de Consulta, a la administración de Justicia, a Seguridad Alimentaria, a los Transgénicos, a través de mesas técnicas, encuentros y cumbres nacionales”, indicó.

Mama Catalina Molina, del Jacha Suyu Paqajaki, dijo que “como mujeres, luchamos para que en el futuro tengamos un pedazo de tierra que sea sano. Que mantengamos lo que nuestros abuelos nos ha dejado: nuestras semillas, nuestros recursos, nuestra producción natural. Asumimos este trabajo no solamente para nuestras organizaciones CIDOB, CONAMAQ y CNAMIB, sino que hacemos una propuesta para toda la ciudadanía. Esta lucha es para todos”, dijo la representante de la Red Nacional de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra.

Carmen Cruz, del Consejo de Capitanías Guaraníes de Chuquisaca (CCCH), comentó que “en algunas de las leyes que promulga el Gobierno nacional hay discriminación hacia los pueblos indígenas, porque no respeta nuestro posicionamiento. Quizás el presidente Evo Morales trabaja de buena manera, pero otras personas de su entorno actúan de otra manera. Por eso entre las organizaciones hacemos esta alianza y buscamos la forma de hacernos escuchar”.

A ella, como a tantas mujeres indígenas que lideran en las organizaciones, se le hace complicado conciliar la vida dirigencial con el manejo del hogar. Ya que sus obligaciones orgánicas la llevan a dejar su familia más tiempo del que quisieran. “No es fácil tener un cargo en las organizaciones. Todavía hay muchas dificultades para nosotras. Esto es algo que durante mucho tiempo nos acobardó a las mujeres, nos mantuvo calladas y sin posibilidad de participar en nuestras organizaciones, porque nos decían que descuidaríamos nuestras casas. Pero tenemos que empoderarnos como mujeres, porque no somos tomadas en cuenta. Y porque nadie va a hablar por nosotras”, sostuvo la mujer de Macharetí.

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