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“La Madre Tierra puede vivir sin la humanidad,
pero nosotros no podemos vivir sin ella”

La PBFCC lanza campaña para visibilizar e impulsar la “Economía del Bosque”

La PBFCC lanza campaña para visibilizar e impulsar la “Economía del Bosque”

Por PBFCC
La Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático (PBFCC) lanzó, el 12 de octubre, la campaña comunicacional denominada “Frutos del Bosque, Economía del Bosque” con el objetivo de visibilizar e impulsar la economía que se genera con los frutos de los bosques.
La campaña tiene dos objetivos específicos, el primero busca visibilizar el aporte de las comunidades indígenas y campesinas, que trabajan con los frutos de la Amazonía, a la Economía del Bosque, lo cual se refleja en los ámbitos económicos, sociales, culturales, ambientales y de salud.
El segundo objetivo busca relevar la importancia estratégica de los bosques como fuente económica y para la seguridad alimentaria de los bolivianos y bolivianas.
En el lanzamiento de la campaña participó el biólogo Vincent Vos, investigador y especialista en desarrollo sostenible para la Amazonía boliviana, manifestó que “es necesario que se conserven los bosques dándoles un valor agregado, es decir, una economía basado en el manejo integral sustentable de los bosques”.
Por su parte, Mirtha Velásquez, representante de la Federación Departamental de Asociaciones de Productores, recolectores, transformadores y comercializadores de productos de la Amazonía del Beni (FEDAPABENI) informó que cuentan con ocho Asociación de Productores de frutos Amazónicos que, a lo largo de los años, han mejorado sus capacidades técnicas y organizativas para la gestión integral de los bosques amazónicos y territorios comunales.


Cuatro de sus asociaciones procesan el Asai, otras el majo, copuazú, chila (harina de plátano de freír –conocido en La Paz como postre) y manteca de cacao y manteca de copuazú, y chocolate de cacao nativo o silvestre.
Estas asociaciones tienen su base en la ciudad de Riberalta e integra alrededor de 500 familias indígenas y campesinas, considerados como socios directos e indirectos
Vos resaltó que FEDAPABENI es el mejor ejemplo de cómo se construye una verdadera economía de bosques. “Todas estas acciones que realizan son parte de esta construcción, tan necesaria para el desarrollo del país frente a la actual crisis climática”, dijo.”Estamos en un momento crucial. Los bosques están en la primera línea de amenaza de la crisis climática, pero también representa una respuesta”, manifestó Marcos Nordgren, técnico de la PBFCC.
En ese contexto, la PBFCC busca ahora incidir, a través de la campaña de comunicación que tendrá una sostenibilidad de dos meses, en la población en general y en los tomadores de decisiones estatales sobre la importancia de encarar la crisis climática con un modelo económico diferente al actual centrado en el extractivismo.
Hay estimaciones que señalan que una economía del bosque puede generar más de 2000 millones de dólares anuales, que es superior a los 1000 millones de dólares anuales de soya y ganadería. Considerando que en Bolivia se deforesta a un ritmo alarmante, dentro de esta Economía del Bosque no implica más deforestación como pasa con la amplificación de la frontera agroindustrial. Se gana más, sin deforestar.

Trabajo de la PBFCC
La Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático (PBFCC) es una red de 44 organizaciones de la sociedad civil, que tiene el objetivo de analizar e incidir en las causas del cambio climático fundamentada en los derechos humanos, los derechos de la Madre Tierra y los pueblos indígenas.
En ese marco, la PBFCC busca incidir en la construcción de una propuesta de Política Nacional de Desarrollo en Bolivia que responda de manera urgente a la crisis provocada por el calentamiento global, el nuevo coronavirus (COVID-19) y la depresión económica entre otros efectos del contexto global actual.
En la región amazónica de Bolivia, la economía de la población indígena originaria campesina se caracteriza por la diversidad y en conocimientos y saberes que permiten el uso y manejo de la biodiversidad, conservando y recreando estrategias económicas para la producción agropecuaria, recolección e intercambio entre otros con base en el manejo de varios ciclos.

La capacidad para elegir y usar alguna estrategia, requiere de un conocimiento integral de las condiciones ecológicas, ambientales, sociales y culturales de su territorio. Ese conocimiento ha sido acumulado y trasmitido de generación en generación, mismos que perduran hasta el presente.

Sin embargo, a pesar de la estrategia de producción de cultivos anuales (maíz, arroz, hortalizas, frejol, yuca, plátano, etc.) con rubros de mediano plazo (frutales diversos y cacao) y largo plazo (castaña, copoazú, asaí y maderables), cría de animales de corral (aves y porcinos) y excepcionalmente ganado mayor (vacuno) en pequeña escala con la finalidad de asegurar la alimentación familiar, y también para la generación de ingresos y la protección de los recursos naturales y la biodiversidad; esta estrategia se hace vulnerable frente a las amenazas por los efectos de la crisis climática.

La dicotomía frente a este sistema de producción es la agroindustrial que habilita grandes superficies de bosque para cultivos agrícolas industriales y forrajes para ganado, consecuentemente con consecuencias irremediables para los bosques amazónicos.

Ya es aparente con las advertencias emitidas en los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas (2022) así como de la declaración de emergencia climática en la Amazonía surgida desde el Foro Social Panamazónica, realizado en Brasil en julio de este año, que solo quede una ventana corta para poner en acción modelos que centrándose tanto en la protección de los bosques como en sus posibilidades sustentar modelos económicos alternativos, sostenibles, y justos.
Dentro de este marco sobre la crisis climática que estamos enfrentando, la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático realizó un diagnóstico de las políticas climáticas que Bolivia viene desarrollando en el marco de sus compromisos climáticos -Contribuciones Nacionalmente Determinadas (CND),- enmarcados en el Acuerdo de París y presentó una propuesta para una renovada política climática nacional que pueda ser empleada por gobiernos futuros y organizaciones de la sociedad civil, de tal manera que sea posible participar de un debate más informado y constructivo entre diferentes niveles del Estado y la sociedad civil.
Un elemento central de esta propuesta de política climática, que merece la pena destacar, es la apuesta por un genuino Desarrollo Rural de Bolivia, a través de: a) la inversión vigorosa de recursos públicos en la viabilización de la Economía del Bosque de escala basada en la gestión integral, b) la priorización de la inversión pública en la agricultura campesina indígena de base familiar con énfasis en la ampliación de sistemas de riego y c) una tercera apuesta por la transformación descentralizadora de la matriz energética nacional, incluyendo la participación de pequeños actores comunitarios del área rural como proveedores y usuarios de energías alternativas para áreas urbanas y la propia dinamización de las economías rurales.
Tras realizar ese trabajo, la PBFCC busca ahora incidir, a través de una campaña de comunicación, en la población en general y en los tomadores de decisiones estatales sobre la importancia de encarar la crisis climática con un modelo económico diferente al actual centrado en el extractivismo.
Hay estimaciones que señalan que una economía del bosque puede generar más de 2000 millones de dólares anuales, que es superior a los 1000 millones de dólares anuales de soya y ganadería. Considerando que en Bolivia se deforesta a un ritmo alarmante, dentro de esta Economía del Bosque no implica más deforestación como pasa con la amplificación de la frontera agroindustrial. Se gana más, sin deforestar.

 

 

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