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La PBFCC inicia campaña para visibilizar la importancia de la agricultura familiar

La PBFCC inicia campaña para visibilizar la importancia de la agricultura familiar

Por PBFCC

25 de mayo de 2021.- La agricultura familiar es vital para la seguridad y soberanía alimentaria, así como para enfrentar las crisis económicas, climática y de salud que actualmente atraviesa el país y el mundo. A pesar de su importancia, los agricultores familiares no reciben el apoyo necesario de los gobiernos.

Para alimentar al mundo de forma sostenible, se precisa un cambio urgente y radical en nuestros sistemas alimentarios. Las medidas transformadoras solamente serán eficaces si abordan un complejo conjunto de objetivos interconectados que abarcan dimensiones económicas, sociales y medioambientales. Los agricultores familiares son cruciales en esta cuestión.

En este contexto, la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC), inicia la campaña “Fortalecer la Agricultura Familiar para afrontar la crisis climática y de la pandemia”, enmarcados en el Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar (2019-2028) y en lo estipulado en el Acuerdo de París.

Bajo el eslogan “Agricultura familiar, Futuro sostenible”, la campaña tiene dos objetivos:

1. Visibilizar el enorme aporte de la agricultura familiar en el país, en los ámbitos económico, social, cultural, ambiental y de salud.

2. Relievar su importancia estratégica para la seguridad y soberanía alimentaria de la población boliviana.

Campaña

“Fortalecer la Agricultura Familiar para afrontar la crisis climática y de la pandemia”

 

 Dentro de una variedad de definiciones, la FAO considera agricultura familiar como: “todas las actividades agrícolas de base familiar que están vinculadas a varias áreas del desarrollo rural. La agricultura familiar es una forma de organizar la producción agrícola y silvícola, así como la pesca, el pastoreo y la acuicultura, que es gestionada y dirigida por una familia y que en su mayor parte depende la mano de obra familiar, tanto de mujeres como de hombres”.

 Agricultura familiar[1] campesina indígena

 La agricultura familiar ejerce un rol central en la seguridad alimentaria, en la erradicación del hambre y en la sostenibilidad de los sistemas de vida en el planeta. Sin embargo, en los últimos años se han dado ciertos retrocesos en las políticas dirigidas a apoyar a las y los agricultores familiares, actores clave del desarrollo sostenible y que hacen posible que cada día llegue el alimento a las mesas de millones de familias.

Si bien las y los agricultores familiares llevan años enfrentando desigualdades socioeconómicas, actualmente, el COVID-19 ha sacado a relucir las múltiples dificultades que enfrentan a diario para sacar adelante su producción, encontrar canales de comercialización y avanzar hacia el diálogo social con los tomadores de decisión.

Pero también han demostrado que gracias a los conocimientos y a la gran biodiversidad que manejan para afrontar de la mejor forma a la pandemia.

A nivel mundial hay más de dos mil millones de agricultores familiares que producen el 70% de los alimentos consumidos en el mundo, todo lo cual es positivo para el medio ambiente y la economía de las zonas rurales, donde el hambre tiene mayor incidencia. La población dedicada a la agricultura representa el 70% de la población económicamente activa, y la mayoría se dedica a la producción de autoconsumo[2].

América Latina

En América Latina, el 80% de las explotaciones agrícolas de la región son parte de la agricultura familiar, la cual genera alrededor del 70% del empleo agrícola. Solo en los países del Mercado Común del Sur (Mercosur), la agricultura familiar involucra a 20 millones de personas directamente en los predios, y da empleo directo a cerca de 10 millones de personas.

En términos de producción también es importante: en Brasil aporta el 38% de la producción agropecuaria, el 30% en Uruguay, el 25% en Chile, el 20% en Paraguay, el 19% en Argentina y en Bolivia casi el 65%.

Otro dato relevante es la participación femenina en la producción: de las 10.189 explotaciones agrícolas familiares, el 35% (3.537 explotaciones) es gestionado por mujeres. En ALC el porcentaje de mujeres a cargo de explotaciones agropecuarias ha crecido en los últimos años, aunque sus predios tienden a ser de menor tamaño, de menor calidad, y enfrentan menor acceso a crédito, asistencia técnica y a capacitación, según la primera Nota de Política sobre las Mujeres Rurales de la FAO[3].

Aunque la agricultura a pequeña escala es la principal fuente de alimentos en los países en desarrollo, la brecha entre los rendimientos obtenidos por los agricultores y los potenciales se estima en 76%; es decir, los agricultores producen menos de una cuarta parte de lo que podrían.

En Centroamérica y el Caribe esta brecha es del 65%, es decir, los pequeños productores producen menos de un tercio de su potencial de rendimiento. En los países en desarrollo, esta diferencia es a menudo superior al 50%.

Bolivia

En Bolivia al menos dos millones de personas producen para más de 11 millones de habitantes; la agricultura familiar satisface un 63% de necesidades alimentarias de la población[4],  y con el 93% de los alimentos frescos, demostrándose de esa manera su enorme importancia para la alimentación, la nutrición y la salud del pueblo boliviano.

El consumo de alimentos frescos, diversos y naturales (sobre todo hortalizas, frutas y leguminosas) contribuye en el fortalecimiento del sistema inmunológico de las personas, además de incrementar sus capacidades de enfrentar enfermedades. Organismos internacionales, reconocen el trabajo de la agricultura familiar, porque durante la crisis sanitaria fueron ellos los que mantuvieron los mercados.

De acuerdo a información del Censo Agropecuario de 2013 en Bolivia existen 872.641 unidades productivas agropecuarias, cuya producción es realizada en 2.747.480 hectáreas. De ellas el 91% son caracterizadas como unidades de Agricultura Familiar (AF). Con dicha información, se estima que las UPAS de la AF en el país generan 2.855.448 empleos por el uso de la mano de obra familiar y contratada. En cuanto a la tenencia de la tierra la agricultura familiar campesina ocupa cerca al 50% del total de la tierra cultivable y la agroindustria los otros 50%.

El problema de la agricultura familiar es que requieren de asistencia técnica, regularización de derechos propietarios, investigación e innovación tecnológica para mejorar su producción. Muchos agricultores aún no acceden a créditos, a semillas de calidad ni infraestructura para almacenamiento y riego, entre otros.

Acciones y Énfasis de la campaña

Durante la realización de la campaña se van desarrollar diferentes actividades en tres etapas:

Elaboración y sistematización de información:

Con la participación de los miembros y aliados de la PBFCC se va desarrollar productos comunicacionales con mensajes claves que visibilicen la importancia en los ámbitos sociales, económicos, ambientales y culturales de la Agricultura Familiar en relación a la crisis climática y la pandemia del Covid-19.

Difusión de la información:

Los productos comunicacionales se van difundir a través de las redes sociales, plataformas digitales, medios de comunicación y en actividades presenciales, para generar conciencia de la importancia de la agricultura familiar en estos tiempos de crisis.

Incidencia política en espacios de toma de decisiones:

con la información generada y difundida, se desarrollará la incidencia en los diferentes espacios de toma de decisiones para generar políticas que puedan fortalecer a la agricultura familiar en el marco de los compromisos asumidos por el Estado en los acuerdos internacionales como por ejemplo el Acuerdo de París, Decenio de la Agricultura Familiar, Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, entre otros.

Lo proyectado

Durante todo el proceso de la campaña se pretende lograr o visibilizar para que:

  • Se promueva la sostenibilidad de la agricultura familiar para conseguir sistemas alimentarios resilientes al cambio climático:

El crecimiento urbano de la población, sumados a los cambios en la dieta alimentaria previstos, han ejercido cada vez más presión sobre el sistema agrícola, que ya estaban en peligro, por proporcionar comida saludable en suficiente cantidad.

El sistema alimentario y agrícola actual es en gran parte es la responsable de la deforestación, la escasez de agua, la pérdida de biodiversidad, el agotamiento del suelo, junto con los altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero, que han contribuido significativamente al cambio climático.

Hoy el modelo de producción (agroindustrial) ha transgredido los sistemas ecológicos y cultuales naturales. Por ello, con el fin de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes y futuras, es esencial implementar y/o fortalecer sistemas alimentarios y agrícolas más sostenibles que puedan proporcionar oportunidades económicas y sociales y, al mismo tiempo, proteger los ecosistemas de los que depende la agricultura respetando la diversidad cultural y social de los territorios.

  • Consumo responsable y consciente reconociendo los beneficios de la agricultura familiar:

Teniendo como premisa de que la decisión del consumo pasa por una decisión de la ciudadanía, y siendo que la dieta alimentaria está generando los desequilibrios e inequidades entre los productores, es importante el rol de los consumidores en valorar los beneficios nutricionales, ambientales, sociales y culturales de los productos que provienen de la Agricultura Familiar.

  • Promover la Garantía de la Autonomía, soberanía y seguridad alimentaria y nutricional:

Aumentar la capacidad de autoabastecimiento de las familias rurales como punto de partida para mejorar su capacidad de producción para el mercado.

  • Crear un entorno político propicio para fortalecer la agricultura familiar

Elaborar y reforzar políticas, inversiones y marcos institucionales favorables a la agricultura familiar a escalas local, nacional e internacional sobre la base de una gobernanza inclusiva y eficaz y de datos oportunos y geográficamente pertinentes. Garantizar un compromiso político constante y recursos adecuados por parte de los actores públicos y privados. Crear y fortalecer la cooperación y las alianzas internacionales, nacionales y locales con el fin de promover los derechos y el papel multifuncional de la agricultura familiar.

  • Asegurar la sostenibilidad generacional de la agricultura familiar.

Garantizar la sostenibilidad generacional de la agricultura familiar propiciando el acceso de los jóvenes a la tierra, otros recursos naturales, la información, la educación, las infraestructuras y los servicios financieros, los mercados y los procesos de formulación de políticas relacionadas con la agricultura.

Aprovechando la transferencia intergeneracional de activos agrícolas tangibles y no tangibles, estimular a los agricultores jóvenes para interconectar los conocimientos tradicionales autóctonos con ideas innovadoras para convertirse en agentes de desarrollo rural inclusivo.

Una de las principales condiciones previas para que la agricultura siga siendo viable y sostenible es la renovación generacional de la agricultura familiar, es decir, el hecho de que los jóvenes permanezcan en las comunidades rurales.

El futuro de la alimentación y la agricultura está en manos de la próxima generación de agricultores familiares. Por lo tanto, se necesitan medidas urgentes para apoyar la participación de los jóvenes en la agricultura y promover su contribución activa al desarrollo rural.

  • Promover la equidad de género en la agricultura familiar y el papel de liderazgo de las mujeres indígenas

Las mujeres contribuyen a los sistemas alimentarios no solo con su trabajo, sino también con su conocimiento de las prácticas agrícolas y la biodiversidad. Se dedican a actividades agrícolas y no agrícolas y cumplen una función clave en la gestión de los recursos naturales y la producción, elaboración, conservación y comercialización de los alimentos.

Las mujeres rurales diversifican las fuentes de ingresos y garantizan la seguridad alimentaria, la nutrición y el bienestar de sus familias y comunidades. Por ello es urgente apoyar los instrumentos y las medidas eficaces para la consecución de los derechos de la mujer y la igualdad de género en la producción alimentaria y agrícola.

Promover la igualdad de género mediante el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres, la promoción del autoempoderamiento, su propio proceso de capacitación y la autonomía e independencia de las mujeres, para aumentar el acceso a y el control de los recursos productivos y financieros, especialmente la tierra, así como el acceso a la información, las políticas de protección social, los mercados, las oportunidades de empleo, la educación, servicios de extensión adecuados, tecnología favorable a la cuestión de género y la plena participación en los procesos normativos.

  • Fortalecer las organizaciones de los agricultores familiares y su capacidad para generar conocimiento, representar a sus miembros y prestar servicios

Los agricultores familiares están organizados según sus realidades medioambientales, económicas, sociales y políticas para dar una respuesta adecuada a los múltiples desafíos a los que se enfrentan.

Es importante que las organizaciones sociales retomen el rol o su demanda económica productiva a la par de su rol político, esto con el fin de mejorar los medios de subsistencia, la situación económica, el acceso a los servicios y el reconocimiento de sus miembros tanto en las políticas públicas y por parte de la sociedad.

  • Fortalecer la multidimensionalidad de la agricultura familiar para lograr innovaciones sociales que contribuyan al desarrollo territorial y a sistemas alimentarios que salvaguarden la biodiversidad, el medio ambiente y la cultura

La agricultura familiar tienes diferentes dimensiones, que no se limitan a la producción, sino que incluyen diversas actividades no agrícolas, para garantizar la seguridad del consumo de las familias, la sostenibilidad de los ecosistemas agrícolas y el ordenamiento del territorio, así como la transmisión de los conocimientos, el patrimonio cultural y los valores sociales arraigados de forma tradicional.

En este sentido, teniendo en cuenta y valorando estas dimensiones no estrictamente económicas o relacionadas con el mercado, la agricultura familiar es principalmente una unidad de vida o un sistema de vida. Las prácticas de producción, consumo y reproducción social de los agricultores familiares están fuertemente integradas en las comunidades locales y territorios en los interactúan, combinan mutuamente, transforman y renuevan continuamente los recursos ecológicos, económicos y sociales.

Al hacer esto, los agricultores familiares no solo producen alimentos, sino que también proporcionan varios servicios y bienes públicos a la sociedad. El apoyo a esta complejidad y multidimensionalidad de los agricultores familiares tiene el potencial de promover el crecimiento endógeno y preservar la diversidad de los ecosistemas, los recursos genéticos, la cultura y la vida.

[1] “forma de organizar la producción agrícola, forestal, pesquera, ganadera y acuícola que es gestionada y administrada por una familia y depende principalmente del capital y la mano de obra de sus miembros, tanto mujeres como hombres. La familia y la finca están relacionadas entre sí, evolucionan conjuntamente y combinan funciones económicas, ambientales, sociales y culturales” (Concepto desde NNUU)

[2] CEPAL. Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas 2014

[3] Aumenta el porcentaje de mujeres a cargo de explotaciones agropecuarias en América Latina y el Caribe

[4] CIPCA, 2021.

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