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La COP27, un logro que inspira a la unificación de las luchas climáticas

La COP27, un logro que inspira a la unificación de las luchas climáticas

Por Marcos Nordgren Ballivián*

La COP27 logró, por primera vez en la historia de la Crisis Climática, dar a torcer el brazo de los gobiernos del mundo desarrollado quienes sistemáticamente habían escapado a su responsabilidad histórica.

Países que, representando a una parte menor de la población global, han producido bastante más de la mitad de los contaminantes climáticos, con enormes beneficios materiales como consecuencia de la quema y comercio de colosales cantidades de petróleo, gas y carbón.

Pero este logro producto de la demanda durante décadas de las delegaciones gubernamentales de los países del sur no hubiera sido posible sin el esfuerzo combinado de la sociedad civil del Sur y del Norte, sin la lucidez y entereza de las y los representantes sociales del Sur y sin la voluntad y entrega al compromiso de justicia de las y los representantes de la sociedad civil del Norte finalmente unidos durante todo el evento.

Corriendo por fuera y adentro de los extensos y artificialmente fríos pasillos del centro de Convenciones de Sharm El Sheik donde ocurría la COP27, la sociedad civil unificada como un cuerpo buscó presionar a sus respectivos negociadores, exponer la mezquindad de algunas de sus estrategias y resolver los malentendidos generados al calor de la desconfianza que pulula en el dialogo multilateral.

Todo ello, con el objetivo de que se incluyeran las desesperadas demandas de justicia y acción de una humanidad y ecosistemas en franco peligro de desaparición.

El compromiso de creación de un Fondo de Daños y Pérdidas no es un logro menor sino un paso forzado y simbólico que representa un giro definitivo en el tono en las negociaciones de cambio climático. Sin embargo, es importante reconocer que ya no queda tiempo y en los siguientes meses y en la siguiente COP deben tomarse otras decisiones más complejas respecto al abandono definitivo de la industria fósil. El tratamiento de este tema y otros se dará en condiciones probablemente más difíciles tomando en cuenta la sede de la siguiente COP, uno de los principales centros petroleros del mundo.

Finalmente, es importante reconocer que las Conferencias de las Partes (COP) no es el lugar donde ocurre la disputa real por el clima, pero sí donde podemos valorar la configuración de las fuerzas y donde se pueden exponer a los verdaderos intereses y sus representantes para redirigir y ajustar la presión social global que, como hemos podido comprobar en esta última conferencia, será la única posibilidad de transformación organizada que tiene la humanidad.

Como sea, la COP27 ha redescubierto ese poder colectivo y la oportunidad de aprovecharlo decididamente en esta recta final de lucha frente a la Crisis Climática, le pertenecerá a la sociedad civil en el Norte y en el Sur y a lo largo del todo el mundo.

*Marcos Nordgren Ballivián es técnico de la PBFCC.

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