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En pandemia, celebrar La Hora del Planeta impulsa a actuar contra la crisis climática

En pandemia, celebrar La Hora del Planeta impulsa a actuar contra la crisis climática

PBFCC/28 de marzo

La celebración de La Hora del Planeta 2020 encuentra a los bolivianos confinados en sus casas, como medida contra la pandemia del coronavirus (covid-19) que ya ha cobrado la vida de miles de personas en el mundo. Esto nos impone el desafío de actuar contra la crisis climática, aún en la adversidad que ahora nos lleva a consumir más energía en las viviendas, y apagar las luces para darle un respiro al planeta esta noche.

Este acto simbólico de apagar las luces no representa una alta disminución en el consumo, pero visibiliza el problema del cambio climático y la crisis derivada. Pero por la paralización de muchas actividades por la lucha contra el coronavirus, se ha registrado una importante disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero. “Se trata de una buena noticia para el clima, pero esta drástica reducción de la contaminación atmosférica también es beneficiosa para los seres humanos al reducir los contaminantes que causan muchos problemas respiratorios y pulmonares”, destaca Juan Carlos Alarcón, técnico de la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC).

“Soñábamos en situaciones donde se pueda cambiar el sistema y disminuir las emisiones. Hoy estamos viviendo ese sueño, pero producto de una pesadilla: la pandemia del coronavirus, que ha logrado en pocos meses la disminución de las emisiones de gases efecto invernadero”, señaló María Teresa Hosse, secretaria de la Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático.

La activista puntualizó que en casi la mayoría de los países ha disminuido el consumo de hidrocarburos, la gente está haciendo cuarentena en sus casas por al menos de 14 días. ¿Qué significa eso a nivel de emisiones? La gente ha disminuido su movimiento, el transporte público y privado está en su minina expresión, las empresas han frenado sus producciones, especialmente aquellas que no están relacionadas a la producción de alimentos y de insumos médicos.

“Nuestros cielos están limpios. Estamos disfrutando de escuchar el silencio de vivir en familia y pensar cómo va ser de aquí en adelante, qué va pasar en el futuro, tendremos que aprender a vivir con el coronavirus hasta que se encuentre la vacuna. Lo no esperado, como consecuencia de la pandemia, es la disminución de gases de efecto invernadero, entre un 30 % a 40 %”, remarca Hosee.

La reducción de la contaminación

Según un análisis realizado para Carbon Brief, el bloqueo y la reducción de la actividad económica en China condujeron a una reducción estimada del 25% en las emisiones de CO2 durante cuatro semanas.

El sistema de vigilancia atmosférica mundial de la OMM Global Atmosphere Watch coordina la observación a largo plazo de las concentraciones de gases de efecto invernadero a escala planetaria

Las emisiones representan lo que pasa a la atmósfera, mientras que las concentraciones representan lo que queda en la atmósfera después del complejo sistema de interacciones entre la atmósfera, la biosfera, la litosfera, la criosfera y los océanos.

El dióxido de carbono permanece en la atmósfera y los océanos durante siglos. Esto significa que el mundo está comprometido con el cambio climático continuo, independientemente de cualquier caída temporal en las emisiones debido a la epidemia de coronavirus, asegura la Organización Metereológica Mundial (OMM) en un comunicado oficial.

La OMM advirtió que la reducción de las emisiones como resultado de la crisis económica provocada por el coronavirus, no es sustituto de acciones contra el cambio climático. Los esfuerzos para controlar la pandemia de coronavirus han reducido la actividad económica y conducido a mejoras localizadas en la calidad del aire.

“Pero es demasiado pronto para evaluar las implicaciones para las concentraciones de gases de efecto invernadero que son responsables del cambio climático a largo plazo. Los niveles de dióxido de carbono en las estaciones de observación clave han sido, hasta ahora, más altos que el año pasado”, destacó en su comunicado.

Emisiones post coronavirus

La reducción de la contaminación atmosférica y las emisiones de GEI, ¿serán duraderas? “Nada es seguro -responde Alarcón- porque la vuelta a la normalidad podría, con planes de estímulo económico y grandes proyectos de infraestructura, hacer que las emisiones de gas de efecto invernadero y la contaminación aumenten de nuevo, como ya han ocurrido después de las crisis sobre todo económicas”.

Alarcón incide en que “el mundo necesita demostrar la misma unidad y compromiso con la acción climática como la que se está teniendo contra el coronavirus y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El fracaso en la mitigación del cambio climático podría conducir a mayores pérdidas económicas y de vidas humanas durante las próximas décadas”.

El resultado no esperado de las acciones de Gobiernos, de empresas y principalmente de la gente que está haciendo un esfuerzo muy grande para frenar el avance de la pandemia, “debería llevar a pensar que podemos de manera planificada y, desde todos los sectores, pelear de la misma manera por la vida del planeta, nuestra casa. Ahora estamos peleando por nuestras vidas, pero si no luchamos por la salud del planeta no tendremos futuro como humanidad”, puntualiza la secretaria de la PBFCC.

La Hora del Planeta 

Nacida en Sídney en 2007, la Hora del Planeta ha crecido hasta convertirse en uno de los movimientos de base por el medio ambiente más grandes del mundo, inspirando a individuos, comunidades, empresas y organizaciones en más de 180 países y territorios a tomar medidas ambientales tangibles durante más de una década.

Históricamente, la Hora del Planeta se ha centrado en la crisis climática, pero más recientemente se ha esforzado por poner en primer plano la apremiante pérdida de la naturaleza. El objetivo es crear un movimiento imparable por la naturaleza, como se hizo cuando el mundo se unió para enfrentar el cambio climático.

El movimiento reconoce el papel de los individuos en la creación de soluciones a los desafíos ambientales más urgentes y aprovecha el poder colectivo de sus millones de seguidores para impulsar el cambio.

En la última década, La Hora del Planeta ha inspirado la participación mundial en iniciativas críticas para la naturaleza, el clima y el medio ambiente, ayudando a generar conciencia y, a su vez, acción y cambios de políticas.

Según WWF, el movimiento apoyó la creación de un área marina protegida de 3,5 millones de hectáreas en Argentina, la definición de un bosque de la Hora del Planeta de 2.700 hectáreas en Uganda y la aprobación de una nueva legislación para la protección de mares y bosques en Rusia.

En Bolivia, en 2019, se movilizó a 19.000 personas, a través de 78 actividades realizadas en 13 ciudades del país, con la participación de 1800 voluntarios, llegando a 1.6 millones de personas en el país, a través de redes sociales.  

La Hora del Planeta 2020 unirá a millones de personas en todo el mundo, este año, con la responsabilidad de proteger a las personas, se realizará un evento digital, proponiendo distintas actividades para que niños, jóvenes y adultos, conozcan más sobre la importancia de la naturaleza y el rol que juegan todos para protegerla, motivándolos a quedarse en casa. 

 

 

 

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