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“La Madre Tierra puede vivir sin la humanidad,
pero nosotros no podemos vivir sin ella”

En dos décadas, los eventos climáticos causaron pérdidas de unos USD 2000 millones en Bolivia

En dos décadas, los eventos climáticos causaron pérdidas de unos USD 2000 millones en Bolivia

Por PBFCC

Bolivia sufrió daños y pérdidas económicas por un valor de USD 2054 millones a causa de eventos climáticos extremos ocurridos en el periodo 2000-2022, según The International Disaster Database (EM-DAT) que toma datos del INE.

Esta información es parte de la investigación “Amazonía boliviana. Entre la deuda, la crisis climática y el extractivismo” que fue realizada por la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC) en el marco del proyecto “Deuda, crisis climática y extractivismo en países amazónicos”.

Bolivia es un país altamente vulnerable al impacto del cambio climático, lo cual se evidencia por los eventos extremos —incendios, inundaciones, granizadas, sequías y heladas— y el avance lento de los eventos como las enfermedades transmitidas por vectores, derretimiento de glaciares, la pérdida de cobertura boscosa, la reducción del agua  para consumo y la desaparición de fuentes de agua.

Estos eventos climáticos impactan en diversos sistemas de vida a nivel nacional y en sectores como agua, producción agropecuaria, seguridad alimentaria, biodiversidad, economía, entre otros. Según la UDAPE, Bolivia registró un total de 2675 millones de bolivianos (USD 384,3 millones) en daños y pérdidas económicas por eventos climáticos extremos en 2013 y 2014.

“Hay una profundización de los impactos extremos de crisis climática en la Amazonía, pero también a nivel nacional, como las heladas, granizadas e inundaciones. Y en gran medida también los incendios. Desde el año 2000 hasta ahora, Bolivia ha perdido casi más de 9 millones de hectáreas por deforestación y esto ha provocado la reducción de disponibilidad del agua, no solo en Amazonía sino a nivel nacional”, manifestó Juan Carlos Alarcón, secretario técnico de la PBFCC, respecto a los hallazgos de la investigación.

Como se puede ver en el gráfico de abajo, la investigación establece que los eventos adversos, entre 2013 y 2022, están encabezados por los incendios (31%), le siguen las inundaciones (23%) y las granizadas (15%).

“El impacto de estos eventos están generando daños y pérdidas que afecta en nuestra economía. Estamos hablando de un monto muy alto, más de 2.000 millones de dólares que hemos perdido. Y es por esa relación, por ese círculo vicioso que viene del vínculo entre la deuda, extractivismo y el clima”, explicó Alarcón.

El estudio señala que “dado el reducido espacio fiscal que tiene el país, es posible que deba recurrir a endeudamiento externo para recuperarse de los daños y afectaciones causados a la economía debido a los eventos climáticos extremos”.

Justamente el estudio establece que hay una correlación entre la deuda, el clima y el extractivismo. Y recomienda que hay que enfrentarlo, “ya que, de lo contrario, seguirá creciendo”. En ese marco, los socios del proyecto consideran que se debe “activar una alarma desde la Amazonía” para resolver de manera urgente esta situación a través de cambios sistémicos y reformas  profundas en el sistema financiero y económico a nivel internacional.

Círculo vicioso: Deuda, extractivismo y clima

En los países amazónicos se extraen recursos naturales con el fin de generar divisas para realizar importaciones e inversiones, entre otras transacciones. O bien porque los diferentes agentes económicos privados necesitan generar ingresos a través  de la minería, puesto que algunas economías no son suficientemente productivas.  Asimismo, el endeudamiento y la consecuente necesidad de divisas para el pago del  servicio de la deuda externa presionan a seguir profundizando el extractivismo.

  • El extractivismo en los países del sur global también afecta el medio ambiente, el clima y a las poblaciones que habitan cerca de las zonas donde se realizan estas actividades, como es el caso de las comunidades indígenas que habitan y protegen los bosques.
  • En general, el endeudamiento es consecuencia del déficit fiscal y de la necesidad de Bolivia de divisas para diferentes fines. En ese sentido, afrontar el cambio climático demanda recursos para invertir en proyectos de mitigación y adaptación, así como para cubrir daños y pérdidas económicas derivadas de los eventos climáticos extremos y sus procesos de recuperación.
  • Existe una interrelación y afectación entre los tres elementos examinados: deuda, clima y extractivismo, cuyos impactos apuntan lamentablemente hacia la  población vulnerable. Si bien estas relaciones no constituyen los principales factores determinantes de cada problema, pueden conllevar a la profundización de cada uno.

Propuestas para el cambio

El estudio —que estableció que existe una correlación y causalidad entre deuda, clima y extractivismo— plantea que para salir de este círculo y detener estos problemas se podría atacar directamente a dos de ellos (endeudamiento y extractivismo) por separado y así contribuir a reducir o adaptarse al tercero (crisis climática).

Estudio: El motivo principal del extractivismo radica en la necesidad de generar divisas y/o  producir ingresos privados como en el caso de la actividad minera y agropecuaria. Hay que reconocer que existe una dependencia histórica de países como Bolivia hacia modelos extractivistas, algo que lamentablemente no se ha podido superar y que, por el contrario, se ha ido profundizando.

El financiamiento externo destinado a la atención del cambio climático a través de la  deuda es un factor que, además de ser injusto, podría conducir hacia la insostenibilidad. Esto se debe a que si bien este tipo de acciones son necesarias, no suelen generar  retornos económicos, especialmente aquellos proyectos vinculados a la adaptación y  a los gastos para cubrir daños y pérdidas derivados de eventos climáticos extremos.

Por lo tanto, sería más apropiado que este financiamiento sea canalizado mediante  donaciones provenientes de fuentes públicas. Esto haría posible el reconocimiento  de la histórica deuda climática y ecológica de los países del norte global, así como la  atención a la necesidad de reparar estas deudas ambientales.

El Secretario Técnico de la PBFCC remarca que es importante que se realice una diversificación productiva para salir de ese círculo vicioso, de lo contrario Bolivia estaría acumulando mayor endeudamiento que se destina a sectores como la infraestructura que genera impactos a la población más vulnerable.

“El documento plantea algunas recomendaciones para avanzar hacia la sostenibilidad de las finanzas públicas, como el poner límites al endeudamiento mediante reglas fiscales”, destacó Alarcón.

El estudio recomienda hacer visible la manera en que afectan y se interrelacionan la deuda, la crisis  climática y el extractivismo en los países de ingresos bajos y medios, eso incentivará a buscar soluciones potenciales. Esto podría hacerse, por ejemplo, a través de tratamientos justos de la deuda, el acceso a financiamiento climático concesional y transparencia por parte de los  acreedores del país.

Señala que es fundamental que el gobierno transversalice la variable climática y sus impactos en los sectores económicos que forman parte de la agenda de desarrollo  nacional.

“Si Bolivia continúa dependiendo de la explotación de los recursos naturales para financiar el desarrollo y el pago de la deuda, no estará en la  mejor posición para luchar y adaptarse al cambio climático”.

Proyecto Amazonía

El proyecto “Deuda, crisis climática y extractivismo en países amazónicos” es ejecutado por la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social (LATINDADD) con el fin de visibilizar las problemáticas que afectan especialmente a cinco países de la Amazonía y plantear soluciones que contribuyan a un futuro sostenible para todas las personas.

Esta iniciativa es ejecutada en coordinación con la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático – PBFCC (Bolivia), el Movimiento Ciudadano Frente al Cambio Climático – MOCICC (Perú), el Centro de Derechos Económicos y Sociales – CDES (Ecuador), el Instituto Popular de Capacitación – IPC (Colombia) y Projekta (Surinam).

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