Cocinas Solares para la Amazonía ¿Cómo continúa este proyecto?

Cocinas1

La iniciativa de Cocinas Solares para la Amazonía tiene asegurada su continuidad en los próximos años, mediante de entrega de nuevas cocinas a más comunidades, la incorporación de otras tecnologías amigas del medio ambiente y la difusión de la importancia de emplear las energías alternativas, como medida indispensable en la tarea de subsanar los daños que las industrias extractivas (hidrocarburos, minería, agroindustria, entre otras) ocasionaron y ocasionan a este mundo. Para las 260 familias indígenas campesinas que recibieron cocinas solares, la llegada de estos aparatos les permite ahorrar leña, gas, y da más tiempo para hacer otras actividades a quienes cocinan -mayormente las mujeres.

Una comisión de las cinco organizaciones de la sociedad civil que realizan este programa, más equipos de prensa, visitaron comunidades cercanas al estrecho de El Bala para conocer sus experiencias con estas cocinas solares. Las comunidades San Miguel y Villa Alcira, ambas del pueblo Tacana, compartieron recetas de sus platos típicos, asimismo contaron cuáles son los múltiples usos que dan a sus cocinas, que sirven hasta para tostar cacao o secar las semillas con las cuales fabrican artesanías.

En San Miguel

Aquí la comisión fue recibida por todas las familias, a la cabeza de doña Encarnación Supa, presidenta de la organización de mujeres local. En la cancha de fútbol, que es también el centro de la comunidad, habían acomodado las cocinas solares y mesas largas. También habían bajado algunos cocos para dar de beber a quienes recién llegaban, luego de un viaje de una hora en bote desde el puerto de Rurrenabaque.

“Queremos agradecerles por venir a la comunidad de San Miguel. Sean bienvenidos, siéntanse felices y tranquilos que aquí, en San Miguel, las personas somos muy buenas. Hemos preparado unas cuántas comidas típicas que ya van a ver, las pueden probar”, dijo doña Encarnación, quien remarcó que el proyecto es exitoso porque “aquí hemos tenido el apoyo del ingeniero Edwin y del ingeniero Federico”, dos trabajadores de Soluciones Prácticas que permanentemente acompañan a esta y otra decena de comunidades para ayudar a que las cocinas sirvan, además de monitorear otros proyectos que tiene la institución en la zona.

Lidia Mamani y el delicioso Dunocuavi

Sonriente, doña Lidia compartió sus platos con las visitas. “Este pescado hemos preparado en nuestra Cocina Solar. Es Dunocuavi, pescado típico que preparamos en la hoja del Patujú. En la Cocina Solar hacemos otros pescados solamente asados, que están puestos así nomás, con sal y un poco de pimienta”. Tan rico sale el Dunocuavi en estas comunidades Tacana, que algunas señoras van hasta Rurrenabaque y venden a Bs. 10 cada pescadito envuelto en hoja.

“Desde que tenemos la Cocina Solar es una ayuda más. Ya no usamos tanta leña, pero seguimos usando, porque en días nublados como el de hoy, primero cocinamos en la leña un hervor y luego lo ponemos a la Cocina Solar y ahí acaba de cocer”, comentó doña Lidia.

Varias familias utilizan la Cocina Solar de una manera que no estaba prevista al inicio del proyecto. Como las comunidades se encuentran mayormente en plena selva Amazónica, es recurrente que grupos de insectos o algún animalito atrevido vean la forma de robarse la comida. Por eso guardan los alimentos dentro de la Cocina Solar, como una manera de mantenerlos a salvo, limpios y calientes a la espera de alguien de la familia.

“La verdad que tenemos menos trabajo del que teníamos más antes, cuando teníamos que buscar la leña todos los días, hacer cocinar al fuego… Igual seguimos usando el fuego, porque nada es de la noche a la mañana. Nos estamos acostumbrando”, aseguró doña Lidia. Y agregó: “Al principio nos sentíamos muy tristes, porque no sabíamos cómo íbamos a hacer para cocinar si no había sol. Luego supimos que primero había que hervir un poco en la cocina a gas. Ahora la usamos todos los días cuando está en buen tiempo. Cuando está nublado, la usamos como Caja Térmica”.

Según los últimos relevamientos, las 260 familias utilizan esta tecnología tres días a la semana, en promedio. El uso de leña llega a bajar hasta en un 50 por ciento. En cuanto al gas, “antes la garrafa nos duraba un mes. Pero desde que tenemos la Cocina Solar nos dura un mes y medio”, dijo la mujer tacana, y comentó que en las ventas la garrafa cuesta Bs. 50, sin contar los 10 pesos del pasaje en bote.

“Los niños, mis hijos, ya saben cómo utilizarla… ¡Hasta mi esposo sabe usar la Cocina Solar!”, sostuvo doña Lidia.

Doña Encarnación y el cambio de cara de su marido

“Es muy importante tener estas cocinas para guardar los alimentos, así no entra el bicho. El alimento está bien protegido ahí, se mantiene biencito. Eso de bueno tiene. Pero como le digo, de poco a poco nos estamos acostumbrando a usar la Cocina Solar. No podíamos usarla en los primeros días, no podíamos acostumbrarnos”, recordó la señora Encarnación.

“Mi esposo de mí -no sé de las otras señoras, ellas le van a explicar-, mi esposo de mí, cuando lo dejo, a veces él tiene tiempo y también hace en la cocina. Ha hecho él el almuerzo en la Cocina Solar. Pero primero renegaba: que ‘cómo les van a dar esto, han perdido su día, su tiempo, su jornal, tres días de talleres, más que han armado, han hecho ustedes, aparte han pagado 60 pesos’, se quejaba. Le dije yo: ‘vamos a acostumbrarnos poco a poco, nada es ya también’. Él ya está bien, le está gustando hacerlo. Es una facilidad que tenemos para hacer el almuerzo”, sostuvo la presidenta de las mujeres de San Miguel.

La amenaza del proyecto hidroeléctrico El Bala-El Chepete

A dos kilómetros de la comunidad, también junto al río Beni, la comunidad posee un albergue turístico que administran y atienden entre todas las familias, rotativamente. Por ello, varias señoras, además de locros y cuñapés, aprendieron hasta a hacer pizza en las cocinas solares, a pedido de algún “gringuito”, como se les llama cariñosamente, que no se adaptaba a los platos y sabores típicos de esta tierra.

“Tomando en cuenta que esta es una comunidad turística, las cocinas solares son muy útiles. Aunque lleva un tiempo adecuarse al manejo de estas cocinas, porque aquí ancestralmente estamos acostumbrados al fuego de leña”, sostuvo Marco Noe Macuapa, corregidor de San Miguel.

La comunidad de San Miguel se encuentra a media hora en bote del estrecho de El Bala, donde se pretende construir una de las represas de la hidroeléctrica de El Bala-El Chepete. Consultados sobre el nivel de afectación que sufriría este territorio, la autoridad dijo que “aún se está en una disputa bastante fuerte con sectores del Gobierno. Otros sectores afectados no tienen información clara sobre este megaproyecto. Es un tema complejo y preocupante que hay que tomar muy en serio”.

“La inundación sería para el sector de arriba, nosotros estamos afuera de donde se prende realizar el muro. Pero sin duda alguna, no deja de ser preocupante para la comunidad. Porque igual sería afectado todo nuestro territorio, territorio de otras comunidades hermanas. Siempre hemos dicho que este tema debe ser de preocupación de propios y extraños, porque se trata de un desastre bastante catastrófico”, evaluó el corregidor.*

Villa Alcira

A unos cinco kilómetros de San Miguel, también junto al río, está la comunidad de Villa Alcira, la cual actualmente está trasladándose hacia una zona más alta, luego de que la inundación de 2014 dejara a sus 26 familias bajo el agua. Emma Donlan, directora de Christian Aid, contó que el proyecto de las Cocinas Solares surgió como una respuesta a las necesidades de esta y otras tantas comunidades amazónicas, que recurrentemente son inundadas y se les dificulta mucho la preparación de alimentos.

“Cuando sufrimos la inundación nos costó trasladarnos, porque no sabíamos dónde nos íbamos a ubicar. Cuando el agua llegó, vimos que este lugar no había sido afectado. Por ello nos hemos subido acá. Hicimos primero nuestra escuelita, lo rozamos, porque estaba bien alto el monte. Ya nos trasladamos la mitad. Hay casas todavía allá, pero hasta el año creo que todos van a subirse”, comentó Isidora Apuri Limaco, corregidora comunal. Aquí, nueve de sus 26 familias tienen Cocina Solar.

En esta comunidad también tienen albergue turístico y canopy. “Las cocinas nos sirven de harto, las ocupamos para todo: para hacer mis masitas, para cocinar… Lo dejamos preparado ahí y nos vamos a nuestro chaco, cuando volvemos al mediodía ya está todo listo”, dijo Isidora.

De la Cocina Solar a la venta

Doña Juana Céspedes Novoa prepara Dunocuavi en su Cocina Solar y lo lleva a Rurrenabaque para venderlo a quienes transitan por su pequeño puerto. “Yo hago de todo en la Cocina Solar. Le meto maní para tostar, chocolate, maíz también. Hice chicha de maíz, de maní igual. Al máximo la hemos aprovechado, más cuando había más sol. Por el momento estamos con temperatura baja y no la usamos mucho, pero como Caja Térmica sí funciona. Con el sol se tiene más potencia para hacer pescado, pollo al horno, chancho al horno, jochi, carne del monte al horno. En Caja Térmica se pueden preparar cosas más sencillas, como ser tujuré de chocolate, payuje, somó, chicha de plátano, chica de maíz, refresco de cáscara de piña también. Al otro día lo abre y ya está cocidito hasta las 6 de la mañana”, dijo.

“Casi a diario llevo Dunocuavi para vender en Rurrenabaque. Pero ahora no llevo hecho en la Cocina Solar, porque está nublado. Al día vendo hasta 12 porciones, a Bs. 10 cada una. Es un ingreso. También he tostado chocolate y llevo en pasta para vender a 10 pesos. Cuando se tuesta en la Cocina Solar, ese chocolate sale mucho más rico, porque se tuesta todo parejo. Lo que tostamos a mano es distinto. También hago galletitas de chila de plátano”, contó doña Juana, quien a fuerza de experimentos se convirtió en una especialista de la Cocina Solar.

Sobre las cocinas solares

El proyecto de Cocinas Solares para la Amazonía es desarrollado por las ya mencionadas Soluciones Prácticas, Christian Aid, además del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), Inti Illimani y la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático. Actualmente llega a 20 comunidades, en siete municipios del norte de La Paz y de Beni.

En 2018 y 2019, en este programa que desarrollan en conjunto se procurará llevar a las comunidades otras tecnologías para tener energías sustentables. Asimismo, se trabajará con más fuerza en la difusión de la importancia de utilizar otras alternativas energéticas.

Aún está en evaluación en qué comunidades es necesario dotar de estas cocinas solares.

*Para conocer más sobre el conflicto por el proyecto hidroeléctrico de El Chepete-El Bala, le recomendamos leer este informe de la Fundación Solón:

https://fundacionsolon.org/2017/05/10/el-caso-del-chepete-y-el-bala/

Comparte este contenido: