Agricultores lidian para evitar llevar el virus al campo mientras proveen de alimentos a las ciudades

Por: PBFCC

Katherine Fernández, coordinadora de la Plataforma Agrobolsas Surtidas, un movimiento alimentario, afirma que desde el inicio de la cuarentena han modificado su metodología de trabajo para llegar con sus productos hasta las ciudades.

“Es temporada alta de cosecha. La alimentación debe llegar desde el campo. Las comunidades se están dando las condiciones para hacerlo frente a las restricciones de la cuarentena, dijo Fernández, pero el panorama se complica más ante el avance de casos confirmado de coronavirus.

La cuarentena total rige en Bolivia desde el 22 de marzo y se ampliado hasta el 30 abril, con el fin de evitar la propagación rápida del coronavirus (COVID-19) en el país. Hasta la fecha, 465 casos positivo y 31 decesos (17 de abril).

“Los agricultores están buscando abastecer de alimentos y evitar que el contagio llegue de la ciudad al campo. Eso sería devastador”, alertó Fernández durante su participación en el webinario “Coronavirus en tiempo de crisis climática. Lecciones, retos y oportunidades para impulsar el cambio sistémico en Bolivia”, desarrollado el 14 de abril.

El evento virtual fue organizado por la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC) en el marco de las actividades planificadas para este año. En el mismo, también participó como expositor Marco Nordgren, técnico de la PBFCC.

Se conoció que los agricultores están limitados en su afán de llegar con los alimentos a las ciudades por el tema de permisos y porque en algunos municipios no dan autorizaciones de circulación.

La activista dijo: “No estábamos preparado ni como país ni como planeta. Hemos tenido que improvisar. Mantener la estadística baja nos va a costar muchísimo. Ya hemos visto Guayaquil, en Ecuador, hemos visto un panorama terrorífico. No tenemos que llegar a eso y que la población tome las medidas”.

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Variación de precios

Durante su exposición, Fernández enfatizó en que la población tiene muchas necesidades debido a que hay una gran mayoría subsiste en una economía informal, donde las familias generan recursos para el día a día y no hubo una previsión frente a la pandemia.

“Las familias no tienen dinero. Hay desesperación y estrés en las calles. En las noches se ve un gran movimiento cuando llegan los camiones con las cosechas”, dijo.

Uno de los problemas que identifica es que desde el área rural hasta las ciudades hay una ruta establecida, al igual que un punto de comercialización. Allí se concentra la oferta de los productos, por lo cual es difícil desplazarse a otras zonas para desconcentrar la afluencia de la gente.

En la experiencia del trabajo que está realizando la Plataforma Agrobolsas Surtidas, han experimenta la fluctuación de los precios de los productos de manera inusual.

“Los precios varían de un día al otro. Incluso mientras se transporta los alimentos el precio cambia. Los precios se mueven en función a esa concentración”, describe.

En ese marco, considera que debería establecerse algún nivel de regulación de precios que permita a la población abastecerse sin problemas por la escalada de precios en los alimentos.

Miedo al contagio y la necesidad de vender

La Plataforma Agrobolsas Surtidas trabaja en la promoción de la llegada de los alimentos desde las comunidades que están logrando realizar ese trabajo para llegar hasta las ciudades, sobre todo cuando logran contar con el permiso de sus municipios.

Los pequeños agricultores hacen una venta breve, de dos a tres horas. Luego, tienen que volver a sus comunidades, con una serie de mandados que son para abastecer a sus comunidades.

“Traer las cargas de alimentos, vender y luego irse. Esta planificación es ardua. Más cuando, algunas comunidades se dan media vuelta porque no les dejan entrar a las ciudades”, remarca Fernández.

Los agricultores están lidiando entre miedo al contagio y la necesidad de vender. Incluso en este momento, las alcaldías rurales y los sindicatos agrarios están pensando en aplicar medidas más drásticas como la de cavar zanjas para que nadie entré ni salgan.

Por otra parte, hay muchas comunidades que ahora comprar la semilla para sembrar y si no llega la semilla al campo y otros insumos se tendrá una crisis en la provisión de alimentos. Planteó la intensificación del uso de las carpas solares, para tener alimentos en la temporada seca, por ejemplo.

Prepararse para lo que viene

Conocedora de la actividad agrícola, Fernández enfatizó, en su exposición en el webinario de la PFBCC, en lo que viene tras la cuarentena sobre todo en invierno, que comienza en mayo, y la temporada seca, porque ya no se tendrán cosechas.

“Estamos en el punto clave, aunque estamos en la incertidumbre, tenemos que pensar en qué estrategias se van establecer para planificar la despensa hasta fin de año”, remarcó.

A su criterio, ante una emergencia sanitaria lo que se necesita son alimentos de calidad y eso no se encuentra en las tiendas de barrio. Invitó a que cada uno analice qué alimentos hay en la oferta de las tiendas de barrio.

¿Qué nos espera la segunda mitad del año? ¿Los enlatados nos van a servir para aguantar la segunda parte del año?, se preguntó

Comentó que antes se deshidrataba y congelaba alimentos para temporadas largas, como por ejemplo la carne, la papa, la oca. “Las familias podían prever la comida para un año. Pero hemos perdido la costumbre, el conocimiento de cómo se almacena”, lamentó la coordinadora de la Plataforma Agrobolsas Surtidas.

Considera, sin embargo, que es posible hacerlo. Se puede almacenar, tener a disposiciones dosificaciones diarias de alimentos y, además, de calidad. Impulso a los participantes a hacerlo, primero informarse cómo lo pueden lograr.

Hay que actuar de acuerdo a la ocasión hoy, “es una temporada bastante crítica”, dijo y alertó que, aunque se tenga recursos económicos, es posible que no se encuentre alimentos para comprar.

Estrategia de la Plataforma

Le estrategia de trabajo de la Plataforma Agrobolsas Surtidas, durante la cuarentena total que vive el país desde el 22 de marzo para evitar la propagación acelerada del coronavirus (COVID-19, es agrupar los alimentos en una bolsa que tienen un precio fijo

Se responde a los pedidos y se hace un recorrido por la ciudad, en ruta que reduce al mínimo el contacto humano.

“Facilitamos ese contacto entre el campo y la ciudad para que puedan llegar alimentos desde las comunidades”, expresó Fernández y acotó que las políticas sociales no están visibilizando la vulnerabilidad en la cual están los campesinos e indígenas que proveen de alimentos a la población.

 

 

 

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