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«La Madre Tierra puede vivir sin la humanidad,
pero nosotros no podemos vivir sin ella»

CAMPAÑA

“FRUTOS AMAZÓNICOS, ECONOMÍA DEL BOSQUE”

Introducción

La Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático (PBFCC) es una red de 44 organizaciones de la sociedad civil, que tiene el objetivo de analizar e incidir en las causas del cambio climático fundamentada en los derechos humanos, los derechos de la Madre Tierra y los pueblos indígenas.

En ese marco, la PBFCC busca incidir en la construcción de una propuesta de Política Nacional de Desarrollo en Bolivia que responda de manera urgente a la crisis provocada por el calentamiento global, el nuevo coronavirus (COVID-19) y la depresión económica entre otros efectos del contexto global actual.

En la región amazónica de Bolivia, la economía de la población indígena originaria campesina se caracteriza por la diversidad y en conocimientos y saberes que permiten el uso y manejo de la biodiversidad, conservando y recreando estrategias económicas para la producción agropecuaria, recolección e intercambio entre otros con base en el manejo de varios ciclos.

La capacidad para elegir y usar alguna estrategia, requiere de un conocimiento integral de las condiciones ecológicas, ambientales, sociales y culturales de su territorio. Ese conocimiento ha sido acumulado y trasmitido de generación en generación, mismos que perduran hasta el presente.

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De acuerdo al reporte Global Forest Watch de 2021, Bolivia está entre los países con mayor deforestación a nivel mundial, junto a Brasil, Perú, la República Democrática del Congo e Indonesia; por otra parte, del 2002 al 2020 Bolivia perdió al menos 3 millones de hectáreas.

La agroindustria genera aproximadamente 1.500 millones de dólares y si se produce de una forma adecuada productos como el majo, el asaí, el cacao silvestre y la castaña se podría generar más de 3.000 millones de dólares por año. Con lo que rinden cuatro productos del bosque se podría generar al año el doble de ingresos que con la exportación de productos agroindustriales.

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En la región amazónica de Bolivia, la economía de la población indígena originaria campesina se caracteriza por la diversidad y en conocimientos y saberes que permiten el uso y manejo de la biodiversidad, conservando y recreando estrategias económicas para la producción agropecuaria, recolección e intercambio entre otros con base en el manejo de varios ciclos.

La capacidad para elegir y usar alguna estrategia, requiere de un conocimiento integral de las condiciones ecológicas, ambientales, sociales y culturales de su territorio. Ese conocimiento ha sido acumulado y trasmitido de generación en generación, mismos que perduran hasta el presente.

Sin embargo, a pesar de la estrategia de producción de cultivos anuales (maíz, arroz, hortalizas, frejol, yuca, plátano, etc.) con rubros de mediano plazo (frutales diversos y cacao) y largo plazo (castaña, copoazú, asaí y maderables), cría de animales de corral (aves y porcinos) y excepcionalmente ganado mayor (vacuno) en pequeña escala con la finalidad de asegurar la alimentación familiar, y también para la generación de ingresos y la protección de los recursos naturales y la biodiversidad; esta estrategia se hace vulnerable frente a las amenazas por los efectos de la crisis climática.

La dicotomía frente a este sistema de producción es la agroindustrial que habilita grandes superficies de bosque para cultivos agrícolas industriales y forrajes para ganado, consecuentemente con consecuencias irremediables para los bosques amazónicos.

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Ya es aparente con las advertencias emitidas en los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas (2022) así como de la declaración de emergencia climática en la Amazonía surgida desde el Foro Social Panamazónica, realizado en Brasil en julio de este año, que solo quede una ventana corta para poner en acción modelos que centrándose tanto en la protección de los bosques como en sus posibilidades sustentar modelos económicos alternativos, sostenibles, y justos.

Dentro de este marco sobre la crisis climática que estamos enfrentando, la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático realizó un  diagnóstico de las políticas climáticas que Bolivia viene desarrollando en el marco de sus compromisos climáticos -Contribuciones Nacionalmente Determinadas (CND),- enmarcados en el Acuerdo de París y presentó una propuesta para una renovada política climática nacional que pueda ser empleada por gobiernos futuros y organizaciones de la sociedad civil, de tal manera que sea posible participar de un debate más informado y constructivo entre diferentes niveles del Estado y la sociedad civil.

Un elemento central de esta propuesta de política climática, que merece la pena destacar, es la apuesta por un genuino Desarrollo Rural de Bolivia, a través de:

  • La inversión vigorosa de recursos públicos en la viabilización de la Economía del Bosque de escala basada en la gestión integral.
  • La priorización de la inversión pública en la agricultura campesina indígena de base familiar con énfasis en la ampliación de sistemas de riego.
  • Una tercera apuesta por la transformación descentralizadora de la matriz energética nacional, incluyendo la participación de pequeños actores comunitarios del área rural como proveedores y usuarios de energías alternativas para áreas urbanas y la propia dinamización de las economías rurales.

Tras realizar ese trabajo, la PBFCC busca ahora incidir, a través de una campaña de comunicación, en la población en general y en los tomadores de decisiones estatales sobre la importancia de encarar la crisis climática con un modelo económico diferente al actual centrado en el extractivismo.

Hay estimaciones que señalan que una economía del bosque puede generar más de 2000 millones de dólares anuales, que es superior a los 1000 millones de dólares anuales de soya y ganadería. Considerando que en Bolivia se deforesta a un ritmo alarmante, dentro de esta Economía del Bosque no implica más deforestación como pasa con la amplificación de la frontera agroindustrial. Se gana más, sin deforestar.

Objetivos

  • Visibilizar el aporte de las comunidades indígenas y campesinas, que trabajan con los frutos de la Amazonía, a la Economía del Bosque, lo cual se refleja en los ámbitos económicos, sociales, culturales, ambientales y de salud.
  • Relevar la importancia estratégica de los bosques como fuente económica y para la seguridad alimentaria de los bolivianos y bolivianas.

Acciones y énfasis de la campaña

La campaña “Frutos de la Amazonía, Economía del Bosque” se realizará durante dos meses, tiempo en el cual se van desarrollar diferentes actividades en tres etapas:

A. Elaboración y sistematización de información:

Con la participación de los miembros y aliados de la PBFCC se va desarrollar productos comunicacionales con mensajes claves que visibilicen la importancia en los ámbitos sociales, económicos, ambientales y culturales de los frutos de la Amazonía en la Economía del Bosque.

B. Difusión de la información:

Los productos comunicacionales se van difundir a través de las redes sociales, plataforma digital, medios de comunicación y en actividades presenciales, para sensibilizar a la población en general sobre la importancia de los frutos de la Amazonía en la Economía del Bosque.

C. incidencia política en espacios de toma de decisiones:

con la información generada y difundida, se desarrollará la incidencia en los diferentes espacios de toma de decisiones para generar políticas que puedan fortalecer la Economía del Bosque, principalmente en el marco de los compromisos asumidos por el Estado en los acuerdos internacionales como por ejemplo el Acuerdo de París, Decenio de la Agricultura Familiar, Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 entre otros.

Algunos
productos del
bosque

Crece de manera natural en la Amazonía. Su pulpa se consume transformada en leche de majo, jugos, helados, dulces. Sus semillas se usa en artesanías como joyas, rosarios y cortinas. Se usa también como enriquecedor de abono en la agricultura.
Majo o ch´ari en Bolivia
(Oenocarpus bataua)
Crece de manera natural en la Amazonía. Su pulpa se consume transformada en leche de majo, jugos, helados, dulces. Sus semillas se usa en artesanías como joyas, rosarios y cortinas. Se usa también como enriquecedor de abono en la agricultura.
Crece de manera natural en lugares húmedos cerca de los ríos y bosques altos de la Amazonia. En Bolivia es una especie introducida de la Amazonia brasilera que es cultivada en sistemas agroforestales. Produce frutos a partir de su cuarto año de cultivo, entre los meses de octubre a mayo coincidiendo con el periodo de lluvias. Cuando los frutos están maduros caen al suelo de donde son recolectados. La pulpa es obtenida de forma artesanal o a través del despulpado mecánico. Su fácil congelamiento ha permitido su comercialización y es considerado un recurso promisorio de la Amazonia pandina.
El copoazú (Theobroma grandiflorum)
Crece de manera natural en lugares húmedos cerca de los ríos y bosques altos de la Amazonia. En Bolivia es una especie introducida de la Amazonia brasilera que es cultivada en sistemas agroforestales. Produce frutos a partir de su cuarto año de cultivo, entre los meses de octubre a mayo coincidiendo con el periodo de lluvias. Cuando los frutos están maduros caen al suelo de donde son recolectados. La pulpa es obtenida de forma artesanal o a través del despulpado mecánico. Su fácil congelamiento ha permitido su comercialización y es considerado un recurso promisorio de la Amazonia pandina.
Se distribuye en Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Suriname, Guyana y Brasil. En Bolivia se encuentra en Pando, Beni y el norte de La Paz, donde existe suficiente cantidad como para que su recolección sea económicamente rentable. Se estima que en Bolivia existen 83,7 mil km2 de bosques donde se encuentran los árboles de castaña. La recolección o “zafra” inicia entre noviembre y diciembre y finaliza entre abril y mayo.
La castaña o nuez amazónica
(Bertholletia excelsa, Lecythidaceae)
Se distribuye en Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Suriname, Guyana y Brasil. En Bolivia se encuentra en Pando, Beni y el norte de La Paz, donde existe suficiente cantidad como para que su recolección sea económicamente rentable. Se estima que en Bolivia existen 83,7 mil km2 de bosques donde se encuentran los árboles de castaña. La recolección o “zafra” inicia entre noviembre y diciembre y finaliza entre abril y mayo.
Se distribuye desde México, Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú, Brasil hasta Bolivia. El fruto es de tamaño variable y crece a manera de mazorca y contiene entre 30 y 40 semillas purpúreas, cubiertas por una pulpa blanca, dulce y comestible. Bajo sistemas agroforestales, la producción de frutos comienza a los 2-4 años. El rendimiento aumenta cada año hasta llegar a los diez años cuando empieza a disminuir. Los frutos son comercializados por productores quienes los venden directamente a intermediarios o se vinculan a asociaciones de productores, a cooperativas o a empresas. Es un recurso en potencia para la Amazonia pandina.
El cacao
(Theobroma cacao)
Se distribuye desde México, Colombia, Ecuador, Venezuela, Perú, Brasil hasta Bolivia. El fruto es de tamaño variable y crece a manera de mazorca y contiene entre 30 y 40 semillas purpúreas, cubiertas por una pulpa blanca, dulce y comestible. Bajo sistemas agroforestales, la producción de frutos comienza a los 2-4 años. El rendimiento aumenta cada año hasta llegar a los diez años cuando empieza a disminuir. Los frutos son comercializados por productores quienes los venden directamente a intermediarios o se vinculan a asociaciones de productores, a cooperativas o a empresas. Es un recurso en potencia para la Amazonia pandina.
Se distribuye en gran parte de Sudamérica sobre todo en bosques amazónicos de várzea (inundados estacionalmente) y en bosques de tierra firme (con suelos bien drenados). Son palmeras que alcanzan hasta 25 m de altura. La cosecha de los frutos se realiza entre los meses de abril y agosto por comunidades campesinas, quienes ingresan al bosque usando las sendas y brechas de la recolección de castaña. La cosecha implica el trepado de las palmeras, corte y descenso con los racimos maduros, los cuales son transportados hasta despulpadoras ubicadas en las comunidades donde se realiza la transformación y comercialización de pulpa congelada.
La palmera de asaí (Euterpe precatoria)
Se distribuye en gran parte de Sudamérica sobre todo en bosques amazónicos de várzea (inundados estacionalmente) y en bosques de tierra firme (con suelos bien drenados). Son palmeras que alcanzan hasta 25 m de altura. La cosecha de los frutos se realiza entre los meses de abril y agosto por comunidades campesinas, quienes ingresan al bosque usando las sendas y brechas de la recolección de castaña. La cosecha implica el trepado de las palmeras, corte y descenso con los racimos maduros, los cuales son transportados hasta despulpadoras ubicadas en las comunidades donde se realiza la transformación y comercialización de pulpa congelada.