La Alianza de Mujeres Indígenas ya se prepara para 2018

La Alianza de Mujeres Indígenas de Bolivia realiza el primer Encuentro de Comunidades Afectadas por Proyectos Hidroeléctricos e Hidrocarburíferos, que reúne a 100 indígenas de Tierras Altas y Tierras Bajas del país. Aquí se debate cómo enfrentar los golpes que causan en los territorios las megaobras impulsadas por empresas transnacionales y el Gobierno nacional. “Debemos unir nuestras voces en defensa de la salud de la Madre Tierra. Nosotras reproducimos la vida, como la Madre Tierra. Por eso nos identificamos con ella. Vemos su salud, vemos que está muy enferma, y nos preguntamos cómo podemos defender los derechos de la Madre Tierra. Es un tema que nos une a mujeres andinas y amazónicas. En ese marco estamos elaborando nuestro plan 2018-2019”, comentó Toribia Lero Quispe, vicepresidenta de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI).

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Durante esta semana, desde el lunes 4 de diciembre hasta el sábado 9, en la ciudad de Santa Cruz están reunidas mujeres de comunidades de todo el país. A lo largo de diversas actividades que tienen lugar en el Centro San Ignacio de Loyola, evalúan lo actuado en 2017 y preparan sus labores para el año que se acerca. Las mujeres de Tierras Bajas están afectadas por la construcción de hidroeléctricas, por la exploración y explotación petrolera, fundamentalmente. En Tierras Altas, la minería que contamina aguas y suelos es la mayor preocupación. Pero ellas piensan que siempre se trata de los territorios, que están bajo constante amenaza. Con las organizaciones indígenas locales cooptadas o compradas, solo quedan las mujeres para defender la vida presente y futura. “Como mujeres andinas, hemos visto que las mujeres de Chaco, Oriente y Amazonía están muy fortalecidas. Aquí hay representantes de las comunidades y también representantes de las 34 nacionalidades que tiene la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB). Para nosotras es una fortaleza muy grande ver el gran avance que tuvieron las mujeres de la CNAMIB en los últimos años”, afirmó doña Toribia, del suyu Tapacarí Cóndor Apacheta, en Oruro.

Toribia Lero Quispe: “La debilidad de ellos”

Ante a la situación de las organizaciones indígenas de Bolivia -mayormente divididas-, las organizaciones de mujeres indígenas tomaron la posta en la defensa de los derechos de los pueblos y de la Madre Tierra. “Creo que las mujeres somos el bastión más fuerte para defender los derechos. Lamentablemente son procesos que también nuestros esposos, hermanos, hijos han ido viviendo. El Gobierno ha atacado más la debilidad de ellos, mediante la cooptación, la corrupción y otros males. Como mujeres somos parte de estos procesos, pero hemos sido menos utilizadas, menos instrumentalizadas, por el mismo hecho de que como mujeres somos reproductoras de vida y más cuidamos la vida. Nuestra sensibilidad va más allá de la corrupción, de la cooptación. Eso es momentáneo, pero la reproducción de la vida es infinita. Esa infinitud nos hace pensar mucho más allá. Pensamos en la semilla: para nosotras, nuestros niños son lo infinito y tenemos que cuidarlo. Es como la semilla: si la semilla está mal cuidada no va a dar frutos. Nuestros niños deben seguir dando frutos, beneficiándose de la Naturaleza. Nuestros niños deben tener garantizada esta armoniosidad en que todavía estamos viviendo”, sostuvo la vicepresidenta de la CAOI.

“Nuestra lucha es por el Sumaj Kausay, por el Vivir Bien. Es una filosofía que nuestros abuelos nos han heredado. Ese camino estamos transitando: el de fortalecer los lazos de esta Alianza, fortalecer nuestros valores, construir nuevos valores en estos contextos modernos, donde lo colectivo, los valores de los pueblos, no son bien vistos. Son vistos como arcaicos, anticuados. Pero con estos valores que hemos mantenido los pueblos indígenas, vamos a sacar al mundo de esta hecatombe a la que está expuesto por el Cambio Climático”, aseguró doña Toribia.

Evelyn Prieto Miro: Resistencia en los territorios

“Hemos estado hablando de cómo podemos incidir dentro de nuestros territorios, con planes de desarrollo sostenible. También hemos hablado de los planes de manejo integral de los territorios. Creo que nosotras tenemos la oportunidad de incluir nuestras propuestas desde una identidad de género”, dijo Evelyn Prieto Miro, del pueblo Mosetén, en el norte de La Paz.

Durante estas jornadas, se trabajó fuertemente en el análisis de las recomendaciones que el Comité Contra la Discriminación hacia las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés) formuló en 2015 al Gobierno boliviano. Se evaluó en qué medida los organismos del Estado hicieron caso a los pedidos hechos por esta rama de las Naciones Unidas. “Hemos estado revisando el informe que vamos a volver a presentar ante la CEDAW. Hemos acotado un poco en algunas cosas que faltaban a ese documento de nosotras”, comentó Prieto, quien es presidenta de la Central de Mujeres Indígenas de La Paz (CMILAP).

“En nuestro territorio sufrimos injerencia en las organizaciones, debido a que se están preparando varios proyectos de gran impacto para nuestras comunidades. Es una amenaza para el territorio el proyecto de la hidroeléctrica de El Bala y de El Chepete. El territorio Mosetén será afectado en el 40 por ciento por ellas. Para nosotros esto es preocupante. Estamos viendo qué acciones tomar como pueblo para hacer una resistencia”, agregó. Este encuentro reúne a 100 mujeres indígenas de todo el país, más sus hijas e hijos más pequeños, que ya terminaron el año escolar y no pueden quedar solos en las comunidades.

“Aquí nos sentimos fortalecidas, porque sabemos que no solamente somos las mujeres de Tierras Bajas. También son las mujeres de Tierras Altas. Nos sentimos fortalecidas, porque siempre habíamos visto esas brechas entre el Oriente y el Occidente. Y saber que estamos acá, juntas por una misma causa, nos fortalece, nos hace ver que no estábamos solas en nuestras luchas. Con ese aliento nos sentimos más comprometidas ahora”, sostuvo doña Evelyn.

Gladys Cahuana: Las jóvenes

En los últimos años, se registra un crecimiento en la participación de jóvenes indígenas, quienes mayormente viven un tiempo en el ayllu y un tiempo en alguna ciudad cercana, para poder estudiar. Estos y estas jóvenes, con sus propuestas, su nueva visión y su forma particular de resolver los problemas, están renovando claramente las estructuras de las organizaciones indígenas. Gladys Cahuana pertenece al Consejo de Jóvenes del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ). “Nos sorprender ver la participación de mujeres jóvenes, que antes no había. Vemos cuáles son los temas en común que tenemos, qué afectaciones compartimos. Vimos las similitudes que tenemos en los temas de tierra y contaminación por megaproyectos, que se hacen tanto en Tierras Altas como en Tierras Bajas”, dijo. Gladys es del suyu Jacha Carangas, Marka Totora, en el departamento de Oruro.

“En nuestro territorio estamos siendo afectados por la construcción de caminos, por la minería a cielo abierto. En este encuentro hemos estado conversando entre nosotras para ver cómo podemos luchar, para que esto no afecte a nuestros hijos, hermanos, abuelas y abuelos”, comentó.

“Otro problema que tenemos en Tierras Altas es que no hay mucha participación de las mujeres, por el mismo contexto que vivimos de desestructuración de las organizaciones matrices, también por la política partidaria en las comunidades. Las mujeres no se pueden expresar ni opinar, porque a diferencia de la CNAMIB no tenemos organizaciones locales que representen a las mujeres”, consideró Gladys.

Esta semana de encuentro de las mujeres es organizado por la Alianza de Mujeres Indígenas, conformada por la CNAMIB y el Consejo de Mama T’allas del CONAMAQ, y por la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático.

Gladys Ybahuari: “Siempre unidas”

Gladys Ybahuari Quenevo es presidenta del Consejo Indígenas de Mujeres Tacana (CIMTA). Vive en Tumupasa, provincia Abel Iturralde, en el norte de La Paz. “En nuestro territorio tenemos cuatro grandes impactos: la carretera a Ixiamas, el ingenio azucarero de San Buenaventura, la represa de El Bala, el puente en Rurrenabaque. Son cuatro impactos que causan y van a causar daño al medio ambiente y a quienes vivimos en esas zonas”, afirmó.

La multitud de casos analizados y debatidos durante estas jornadas, las serias amenazas que reciben las comunidades indígenas, no mellan el espíritu de lucha de las mujeres aquí presentes. “Como mujeres nos sentimos más fortalecidas al estar unidas. Vemos las problemáticas que tiene cada región, pero en sí es uno solo el problema, porque se trata del territorio”.

“Cuando uno está separado o está con doble bando, tampoco se puede hacer nada: unos llevan por un lado, otros llevan por el otro, pero por último nada se hace. Debemos estar siempre unidas como mujeres, apoyándonos unas a otras. Porque unidas siempre vamos a llevar adelante a la organización”, dijo la dirigenta.

(Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático)

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