En marcha: Voces de quienes viven en Tariquía y lo defienden

Más de 150 comunarias y comunarios de la reserva Tariquía, en Tarija, marchan hacia la capital departamental para exigir la protección de sus comunidades y territorio, amenazado por el Gobierno nacional y su interés en explotar hidrocarburos allí, donde viven en plena armonía con la naturaleza. Quienes habitan el área protegida recuerdan que nunca el Estado se acercó a sus casas para preguntarles qué necesitan. En las comunidades de Tariquía no hay Luz, ni agua potable, ni ningún servicio. Pero el agua de los ríos aún es apta para el consumo y se alimentan de lo que cultivan. La ganadería a baja escala les da un ingreso extra. Mientras tanto, el Gobierno nacional y sus dirigencias de las organizaciones sociales de la región presionan a las comunidades para que se dejen atropellar por empresas petroleras, en pos de un falso discurso desarrollista.

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En la comunidad de Pampa Grande, de Tariquía, suena raro que justo ahora, cuando quieren intervenir en el territorio, vengan a prometer que pondrán luz eléctrica y tenderán caminos hacia afuera de las comunidades. Si la explotación de recursos naturales trajera realmente beneficios a las poblaciones locales, Potosí debiera tener mejores condiciones de vida que centros urbanos como La Paz o Santa Cruz, considerando que se saquean sus bienes departamentales desde hace más de 500 años. O, más cerca de Tariquía, tienen las poblaciones del Chaco boliviano donde cunde la explotación petrolera y gasífera. Poblaciones sin agua, incapaces de mantener la producción de alimentos y sin posibilidad de comprarse ni una garrafa con el gas extraído a pocos metros de sus casas.


Voces de Tariquía

Isidora Sibila tiene 42 años. “Estoy aquí de toda mi vida. He nacido aquí, he crecido y me he quedado aquí. La nuestra es una vida sufrida por una parte, porque somos olvidados de las autoridades, poco y nada les importa. Y, por otra parte, somos felices: aquí hay gente buena, no hay gente que asalta. Cuando mandamos a los chicos a la escuela, solamente tenemos miedo al río si crece, pero después sabemos que van a volver bien, no hay ningún peligro ni les van a asaltar, porque aquí no hay gente así, mala. De eso vivimos tranquilos, pero vivimos olvidados de proyectos, de servicios básicos, no tenemos agua potable, no tenemos luz, no tenemos muchas cosas que nos hacen falta. Por lo menos tenemos colegio, pero no hay tinglado”, comenta.

“Comemos cosas naturales que producimos aquí, como ser las verduras. Para la carne tenemos animalitos que nosotros criamos, eso carneamos y consumimos”, asegura doña Isidora.

“En el momento en que nos hemos enterado de que querían entrar las empresas, para nosotros ha sido una molestia, porque sabemos bien que, si vienen, van a sacar y para nosotros nada va a quedar. Quizás el tiempo va a cambiar, todo se va a arruinar, se va a contaminar, las aguas seguramente se van a contaminar, ya no va a ser lo mismo que ahora”, sostiene doña Isidora.

Ella sabe que donde se explotan los recursos naturales nada queda para quienes viven ahí. Es algo que ningún oenegero le vino a contar, sino que ella misma lo ve, cada tanto, con sus propios ojos. “Ya sabemos que de donde han sacado el petróleo no hay ayuda. Dos o tres veces al año voy a Villamontes (en el Chaco tarijeño); veo cómo vive la gente, que tiene que juntar su agua en tachos llenos de bichos… Se me hace que aquí va a ser peor. Aquí es un lugar lindo donde todo produce, pero con eso de la exploración y explotación petrolera puede que vaya a cambiar mucho nuestro territorio”, dice.


“Queremos que por favor se nos escuche”

Amanda Colque también es comunaria de Pampa Grande, en Tariquía. “Desde hace un tiempo tenemos la información de que van a explotar petróleo en los sectores de Astilleros y Churumas. Sabemos que va a afectar en gran magnitud lo que es la reserva. Estamos muy preocupados en nuestra comunidad, por ello nos estamos manifestando mediante voto resolutivo, pero no hemos sido escuchados… ¡Necesitamos tanto más información! Hay gente que todavía tiene dudas. Nosotros estamos con la postura de la defensa. Queremos que por favor se nos escuche, porque aquí la gente se autoabastece con la alimentación, vivimos de los que producimos, de los animales que criamos, de la pesca. Y es un lugar muy natural. Queremos conservar esto, la cultura de la gente, y que esto se conserve también por la importancia que tiene la vegetación, en cuanto a la humedad que produce. Queremos cuidar el medio ambiente, el agua, por eso vemos importante la defensa de Tariquía”, sostiene Colque.

“Todos estos años no ha habido desarrollo en nuestro territorio. Ahora no sabemos qué tipo de desarrollo nos están ofreciendo. Porque aquí, en las condiciones en que vivimos no tenemos agua potable, no tenemos servicios básicos, no tenemos electricidad. Y tomando en cuenta la información que tenemos de otros lugares donde han explotado, no ha sido así el tipo de desarrollo que se ha ofrecido. La gente aquí no quiere ese tipo de desarrollo y prefiere conservar lo que se tiene. Sabemos que el agua es vida, eso queremos cuidar”, dice la comunaria de Tariquía.

Don Francisco Romero López es de la comunidad de Motoví, de Tariquía, “Yo sé por información de la prensa que el Gobierno, a través del Ministerio de Hidrocarburos y de YPFB, están ingresando al área protegida de reserva de Tariquía a hacer exploración y explotación de hidrocarburos. Esa es nuestra preocupación, porque es un área donde nosotros vivimos por muchos años cuidando nuestros recursos naturales, donde tenemos que pedir permiso hasta a La Paz para hacer los muebles básicos para nuestra casa. Pero para hacer un proyecto de gran magnitud, como el que quieren hacer, las cosas se facilitan, se hacen rápido. Se pretende dar permiso a través de decretos, sobrepasando los límites que marca la ley del área protegida, más que todo los objetivos por los cuales se ha creado”, asegura.

Don Francisco es uno de los líderes de la marcha, que ya lleva dos días desde que partiera de la comunidad de San José el 24 de abril. “Nosotros, como Tariquía, tenemos la decisión de rechazar el proyecto de exploración y explotación dentro de la reserva. Como comunidades, proponemos que se haga exploración y explotación afuera de la reserva, donde no afecte mucho al ecosistema, ni a los recursos naturales, y donde se puedan generar recursos económicos para desarrollo del país de otra forma, no solamente extrayendo recursos naturales”, considera.

Esta marcha se gestó ante la firma del Decreto Supremo Nº 3107, del 15 de marzo, el cual determina que el 55 por ciento de la superficie de 246.870 hectáreas de la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Bolivia Tariquía está comprometido por contratos petroleros con Petrobrás y áreas reservadas a YPFB. En esta área protegida viven 800 clases de plantas, 400 especies de animales del monte y 400 tipos de aves, aproximadamente.

El lobby del Gobierno en las comunidades a favor de las petroleras hizo mella en el entendimiento de varios dirigentes campesinos, quienes antes de defender sus territorios están enfocados en conseguir rédito para las empresas, sin importar que para ello no tenga qué comer su propia gente. Así lo expuso ante la prensa el ejecutivo de la Central de Campesinos de Padcaya-Arce, Antonio Montero: “Nunca han dicho nada (quienes se oponen a la explotación), años antes ya se ha hecho sísmica, pero lamentablemente esos datos no los tiene el Gobierno de ahora para poder certificar si hay o no reservas. Normalmente en esos años buscaban petróleo, no gas. (…) El gas no era rentable en esos tiempos, pero en este momento el boom es el gas”. Para este dirigente más extractivista que campesino, es necesario hacer exploración sísmica. “Ahí recién se sabrá si hay o no, ojalá Dios quiera que sí, y que sea no solo como Margarita sino dos veces más grande, para la provincia y el país Bolivia que vive de hidrocarburos. Será un levante enorme”, asegura.

Dirigentes como Montero, funcionarios del Ministerio de Hidrocarburos, YPFB, hasta el vicepresidente Álvaro García Linera, ocupan los cuerpos de las noticias que aparecen sobre lo que sucede hoy en Tariquía. Ningún medio de comunicación, ni público ni privado, está interesado en que alguna de estas informaciones visibilice las palabras y el sentir de quienes viven en la reserva, quienes se preocupan por defenderla, quienes ahora están marchando anónimamente porque nadie quiere preguntarles sus nombres sobre la carretera de piedras, tierra y barranco; en la bruma de la caminata. Se calcula que esta marcha llegará a la ciudad de Tarija el próximo jueves o viernes.

(Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático)

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