Mujeres indígenas, las que se preocupan por el mañana

Desde este año hasta 2030, los países que integran la Organización de las Naciones Unidas se comprometieron a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), dirigidos a lograr una calidad de vida digna para la mayoría de los habitantes del planeta: sin hambre, sin pobreza, con servicios de salud efectivos, con sistemas educativos adecuados a cada cultura, sin violencia y con justicia, entre otras características de un mundo ideal planteado por los líderes de la ONU. En Bolivia, la Alianza de Mujeres Indígenas (AMI) elabora una propuesta de indicadores, para que de aquí en adelante se puedan medir los esperados avances en las 17 metas sustentables por alcanzar.

ODS

En 2015, concluyó la agenda de desarrollo llamada “Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)”, acordada en 2000 por la ONU. En este sentido, los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcan una continuidad destinada a emparentar (para mejor) los índices de calidad de vida entre los países ricos y empobrecidos, brecha cuya dimensión actual es degenerada. Organizaciones de mujeres indígenas del país, como la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), el Consejo de Mama T’allas del CONAMAQ (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu) y la Red de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra se reunieron y seguirán reuniéndose para entregar al órgano multilateral su propuesta de indicadores que visualicen el grado de cumplimiento de los ODS. Ellas dan una mirada que se sale del molde pensado por las Naciones Unidas, el cual no contempla las necesidad de los pueblos indígenas, ni sus sistemas de desarrollo comunales y ancestrales.

“Las mujeres indígenas de tierras bajas y de tierras altas hemos trabajado propuestas juntas durante los dos últimos años, reunidas en la Alianza de Mujeres Indígenas. El año pasado hemos elaborado el Informe Sombra para la CEDAW (el Comité de las Naciones Unidas Contra la Violencia hacia las Mujeres), un documento de incidencia internacional que han tomado en cuenta a la hora de formular sus recomendaciones al Gobierno de Bolivia. En estos días estamos trabajando con los ODS, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para presentar nuestras propuestas y hacer incidencia a nivel internacional, también nacional”, comentó mama Eduarda Mamani, del municipio de Chayanta, en el norte de Potosí.

“Tenemos que estar articuladas las mamas. Debemos trabajar fuerte en estas propuestas, porque somos las que tenemos más conciencia. Porque estamos trabajando todos los días con la tierra, sacando productos, dando el alimento a nuestro ganado. Siempre estamos trabajando con la Pachamama”, agregó mama Eduarda.

Los ODS son 17 y fueron consensuados en la Asamblea General de la ONU el año pasado. Para que se concreten en ayllus y comunidades indígenas será necesario en muchos casos una participación más efectiva del Estado Plurinacional. En otras, hace falta también fortalecer las organizaciones territoriales.

Para que el documento de propuesta de la Alianza de Mujeres Indígenas esté listo aún faltan varios meses; días y días de debate entre las integrantes de las organizaciones de todo el país. Hasta ahora, hay diagnósticos y posicionamientos surgidos de la experiencia de las mujeres y sus organizaciones.

Por ejemplo, uno de los 17 objetivos es “terminar con el hambre, conseguir seguridad alimentaria, mejorar la nutrición, promover la agricultura sostenible”. Para esto, consideran que es indispensable el apoyo del Gobierno nacional a la producción de alimentos en las comunidades y ayllus. Se trata de dar impulso a la Economía Comunitaria, que figura en la Constitución como uno de los pilares de la Economía en el Estado Plurinacional, pero que aún no se hizo efectiva en los territorios ni áreas rurales.

Otro de los objetivos es “asegurar salud para todos y todas las edades”. Este es otro punto que requiere mayor presencia del Estado en lugares alejados de las ciudades, porque la medicina ancestral no siempre logra reparar todos los problemas sanitarios, lo mismo que la medicina llamada occidental. Las mujeres indígenas pidieron que haya mayor información sobre el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), que lentamente apareció en las comunidades y ayllus de la mano de las megaobras y proyectos extractivistas, que invaden los territorios y afectan a sus habitantes de múltiples maneras.

También reclamaron que se prohíba la venta de alcohol en comunidades y ayllus, porque muchas veces la borrachera se usa como excusa para violentar a las mujeres.

Uno de los objetivos refiere: “Asegurar educación inclusiva y de calidad para toda la vida”. Sobre este punto, las mujeres consideraron que se debe evaluar y replantear la educación bilingüe en los territorios, entre otros métodos para mantener las culturas locales.

El Objetivo 5 dispone “lograr igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y a las niñas”. Esto requiere intervención del Estado por medio de sus órganos correspondientes. También, exige una mayor apertura en las organizaciones de los territorios, para valorar  a las mujeres y dejar de lado comportamientos  machistas que perjudican a ellas, a las familias y a la armonía de las comunidades y ayllus.

Según el Objetivo 9, hasta 2030 se debe “construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva, sostenible y fomentar la innovación”. Sobre esto, las mujeres exigieron que en Bolivia se respete el derecho a la Consulta libre, previa e informada que tienen los pueblos y territorios indígenas. Además, que al momento de definir la construcción de estas grandes obras se tomen en cuenta las sugerencias y saberes de quienes viven en el lugar.

En caso de que estas propuestas de la AMI sean recogidas por las Naciones Unidas, aún será necesario hacerlas valer dentro del territorio boliviano. 

Anel Oliver Velazco es del pueblo Cavineño y vive en el Territorio Comunitario de Origen (TCO) Tacana Cavineño, ubicado en Pando. “Ahorita el problema fuerte que tenemos como pueblo es la entrada de las empresas petroleras en nuestro territorio. Estuvimos cinco días debatiendo con el Ministerio de Hidrocarburos, pero no llegamos a ningún acuerdo. Igual ellos querían que firmemos el acta de aprobación de la Consulta previa, libre e informada. Creemos que hay mucho abuso del Gobierno. Nos contrata técnicos que nada que ver tienen con nuestras necesidades como pueblo. Necesitamos biólogos, ingenieros forestales, para conocer los impactos que va a haber en el territorio. Sabemos que sí va a haber impactos sociales, ambientales”, comentó.

“Queremos ver cómo podemos contrarrestar los efectos negativos, para que la explotación petrolera no ocasione tanta destrucción al territorio. En el territorio hay animales, tenemos lugares sagrados en varias comunidades. Los del Ministerio nos decían que ‘no queremos progreso’. Queremos progreso, pero sin destrucción de nuestro territorio”, dijo Anel.

Mama Eduarda Mamani es del ayllu Phanakachi, en Chayanta. “Recibimos los impactos de la minería. En nuestros ríos antes había peces, teníamos huertos de durazno, de higo y de pera junto a los ríos. Pero la contaminación minera es fuerte, porque usan cianuro, mercurio. Además de contaminar ríos, contaminan el suelo, el subsuelo. Nuestras plantas frutales no dan, a pesar de que estamos regando”, informó.

“Estamos sufriendo porque nuestros jóvenes emigran cuando no hay buena producción, también nos afecta el Cambio Climático. El impacto de la erosión se nota porque ya no tenemos bosques. Ya todo se ha deforestado y no hay quien proteja nuestro territorio”, aseguró.

Mama Eduarda, como tantas mujeres afectadas en sus tierras ancestrales, se mostró confiada de que este trabajo en conjunto dé resultados que, a la larga, se perciban en su ayllu. Expresó que mujeres indígenas como ella pueden aportar soluciones, mientras los hombres están perdidos en las organizaciones territoriales. “Los hombres son de corazón frío. Las mujeres somos más sentimentales con la Pacha. Siempre le agradecemos cuando sembramos y tenemos buena producción. Le decimos ‘gracias mama, voy a poder alimentar a tus nietos’. Pero cuando no hay producción, le digo: ‘Estoy triste mama, Madre Tierra, ¿con qué voy a alimentar a mi familia?’ Las mujeres siempre buscamos estar en armonía con la Madre Tierra”, contó.

La siguiente reunión de la AMI para avanzar en su propuesta de indicadores de ODS se realizará el 16 y 17 de junio próximos en Cochabamba.

(Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático)

 

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